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1.
Buenos Aires; IECS; 25 ago. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1119343

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID-19), por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos por un nuevo Coronovirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. TECNOLOGÍA: El dióxido de cloro (ClO2) es un gas de producción industrial de color amarillo a amarillo rojizo que no se encuentra de forma natural en el medio ambiente. Se lo considera como peligroso para el medio ambiente, especialmente para los organismos acuáticos, y normalmente se lo utiliza para desinfectar superficies y el agua para consumo humano, y como blanqueador de pulpa de madera para la fabricación de papel. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y recomendaciones de sociedades para uso de dióxido de cloro en pacientes con COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron un pequeño estudio observacional (serie de casos) en curso y 21 recomendaciones de sociedades científicas. No se hallaron estudios que evalúen la eficacia y seguridad del dióxido de cloro en COVID-19, como en ninguna otra patología. CONCLUSIONES: No se hallaron estudios que evalúen la eficacia del dióxido de cloro para la prevención o el tratamiento de la infección por COVID-19. Se identificaron varios reportes a nivel mundial indicando que el dióxido de cloro ha causado muertes, graves problemas de salud y pérdidas económicas entre sus usuarios. La Organización Panamericana de la Salud, como todos los Ministerios de Salud y Sociedades científicas de los países relevados, y alentando el reporte de casos detectados de morbimortalidad atribuible a su consumo a las autoridades competentes.


Subject(s)
Humans , Coronavirus Infections/prevention & control , Coronavirus Infections/drug therapy , Chlorine Dioxide/adverse effects , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
2.
Buenos Aires; IECS; 18 ago. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1119347

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID-19), por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos por un nuevo Coronovirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. TECNOLOGÍA: Los glucocorticoides (GCS) son una familia de medicamentos antiinflamatorios e inmunomodulares que se utilizan en el tratamiento de diversas patologías cuyo principal componente etiopatogénico es la inflamación. Dentro de los mecanismos de acción propuestos se encuentran> inhibición de citoquinas inflamatorias (IL-1 y IL-2), inhibición de la migración de lecucocitaria, inhibición de la desgranulación de mastocitos, depleción linfocitaria (principalmentelinfocitos T), incremento de citoquinas anti-inflamatorias (IL-10). Dentro de las alternativas para la administración sistémica se pueden mencionar a la hidrocortisona, dexametasona, betametasona, predinisona, prednisolona, metilprednisolona y deflazacort. Todos ellos difieren principalmente en el grado de actividad mineralocorticorticoide y vida media. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia y seguridad de los tratamientos propuestos del síndrome inflamatorio multisistémico asociado a COVID-19 en pacientes pediátricos. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: No se encontró evidencia acerca de la efectividad comparativa (ya sea contra medidas de soporte/placebo o entre diversos tratamientos activos entre si) del tratamiento con inmunoglobulinas, corticoides o agentes biológicos inmunomoduladores en pacientes pediátricos con síndrome de inflamación multisistémica asociado a COVID-19. Se incluyeron estudios obervacionales y o recomendaciones, acerca del tratamiento de esta patología en niños, niñas y adolescentes. Solo se encontró un ensayo clínico en curso para evaluar el tratamiento con células del estroma mesenquimal a los que se les administrará corticoides (hidrocortisona) y difenhidramina en esta población. Se describe a continuación información proveniente de cuatro series de casos y se incluyen cinco guías de práctica clínica donde mencionan las alternativas terapéuticas en el tratamiento del SIMP. CONCLUSIONES: Evidencia de muy baja calidad proveniente de series de casos no permite determinar la eficacia ni la seguridad del tratamiento con inmunoglobulinas, corticoides y agentes biológicos inmunomoduladores en pacientes pediátricos con síndrome inflamatorio multisistémico asociado a COVID-19.


Subject(s)
Humans , Coronavirus Infections/drug therapy , Systemic Inflammatory Response Syndrome/etiology , Betacoronavirus/drug effects , Glucocorticoids/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
3.
Buenos Aires; IECS; 13 ago. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1119354

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID-19), por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos por un nuevo Coronovirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. TECNOLOGÍA: La cabina sanitizante es una camera, túnel o puerta donde las personas son desinfectadas mediante distintos medios. En algunos casos son cerradas y la desinfección es estática y en otros son abiertas y la misma es de forma dinámica mientras la persona atraviesa el túnel sin tener que detenerse. Los medios de desinfección pueden ser mediante rayos ultravioletas (UV), ozono o algún desinfectante químico. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia y seguridad de la cabina sanitizante en el tratamiento de la infección por COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron cuatro evaluaciones de tecnológicas sanitarias y ocho GPC o recomendaciones, acerca del uso sanitizantes en la prevención de la infección por COVID-19. CONCLUSIONES: No se encontró evidencia acerca de la eficacia ni la seguridad de la implementación de la cabina (o túnel) sanitizante para la prevención de COVID-19.


Subject(s)
Humans , Chambers , Disinfection/methods , Coronavirus Infections/prevention & control , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
4.
s.l; RedARETS; ago. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116529

ABSTRACT

INTRODUCCIÓN: La infección con cuatro de las cepas de coronavirus más comunes (HCoV-229E, HCoV-OC43, HCoV-NL63 y HCoV-HKU1) generalmente conduce a cuadros leves y autolimitadas del tracto respiratorio superior1. Sin embargo, otros coronavirus están asociados con el síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS-CoV). En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de COVID-19 como una pandemia mundial, causada por el SARS-CoV-2, una variante del coronavirus. Los síntomas de infección generalmente son inespecíficos e incluyen fiebre, tos y mialgia, diarrea, con o sin el desarrollo posterior de disnea2. Durante la epidemia de SARS-CoV de 2003, se administraron corticosteroides sistémicos como parte del tratamiento en pacientes infectados que desarrollarán una enfermedad respiratoria grave. Existen experiencias con respecto a la utilización de los corticoides como parte del tratamiento de otras infecciones virales, por ejemplo influenza3 y virus respiratorio sincicial4, no habiéndose demostrado resultados beneficiosos y registrándose en algunos casos eventos adersos importantes e incluso incremento en la mortalidad. Teniendo en cuenta esta evidencia indirecta, múltiples organizaciones y autoridades sanitarias sostuvieron que que los corticosteroides no deberían usarse para el tratamiento de COVID-19. Por lo tanto, los efectos terapéuticos y secundarios de la terapia con glucocorticoides sistémicos en pacientes con COVID-19 actualmente no están claros. La reciente publicación de los resultados preliminares de un ensayo aleatorizado multicéntrico (RECOVERY) reportando efectividad del tratamiento con bajas dosis de dexametasona en pacientes con infección grave por SARS-CoV-2; plantea la necesidad de realizar una revisión exhaustiva de la literatura actualmente disponible con el objetivo de identificar y valorar críticamente la evidencia sobre la efectividad y seguridad de la terapia con dexametasona en pacientes adultos con COVID-19, considerando su impacto sobre desenlaces clínicamente relevantes. METODOLOGÍA: Se utilizó la metodología GRADE para la evaluación de la certeza en la evidencia incluída. Para este fin se conformó un equipo multidisciplinario e independiente de conflictos de interés para realizar un informe de ETS. Se realizó una búsqueda amplia, no sistemática, en numerosas bases de datos, organismos sanitarios nacionales e internacionales, repositorios y bases de datos de ETS de distintas agencias, Guías de Práctica Clínica o Protocolos basados en Evidencia. RESULTADOS: La evidencia incluida indicó que el uso de glucocorticoides (dexametasona 6 mg/día por 10 días) en pacientes con neumonía por COVID-19 mostró reducir la mortalidad global a los 28 días, (22.9% vs. 25.7; RR 0.83, IC 95% 0.75 a 0.93), es decir que sería necesario tratar a 33 pacientes para evitar una muerte (NNT 33), (ALTA CONFIANZA). Se observó una disminución global significativa de progresión del cuadro respiratorio con requerimiento de AVM de los pacientes tratados (5,7% vs. 7.8%; RR 0.77; IC 95% 0.62 a 0.95). (CONFIANZA MODERADA). CONCLUSIONES: Se recomienda la administración de dexametasona 6 mg/día durante 10 días en los pacientes con neumonía severa por COVID y requerimientos de oxigenoterapia o AVM, teniendo las precauciones habituales para el uso de dosis bajas de corticoides.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Dexamethasone/administration & dosage , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
6.
Buenos Aires; IECS; 28 jul. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1119361

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID-19), por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos por un nuevo Coronovirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. TECNOLOGÍA: La vitamina C o ácido ascórbico es una vitamina soluble en agua con una función conocida sobre la síntesis de colágeno en tejidos conectivos y actúa como antioxidante. La vitamina D no solo es un nutriente sino también una hormona, que puede sintetizarse en nuestro cuerpo con la ayuda de la luz solar. El zinc es un oligoelemento dietético y es importante para el mantenimiento y el desarrollo de las células inmunes del sistema inmunitario innato y adaptativo. La deficiencia de Zinc resulta en la disfunción de la inmunidad humoral y mediada por células y aumenta la susceptibilidad a enfermedades infecciosas. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de suplementos vitamínicos (Vit. C, D) y Zinc en la infección por COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron una RS con MA, un protocolo de RS, un estudio observacional retrospectivo y ocho recomendaciones de sociedades científicas. No se hallaron estudios que evalúen la suplementación con vitaminas C y D para la prevención o tratamiento de la infección por COVID-19. Para Zinc, se halló un solo estudio que lo utiliza combinado con tratamientos discontinuados para esta patología por alertas en su seguridad. CONCLUSIONES: No hallaron estudios que evalúen la suplementación con las vitaminas C y D, solas o combinadas con otros tratamientos, en la prevención o tratamiento de la infección por COVID-19. Tampoco se encontraron estudios preventivos que evaluén el uso de Zinc. En el caso de su uso terapéutico, evidencia de muy baja calidad no permite determinar los efectos de la suplementación con Zinc en pacientes hospitalizados por COVID-19. Aunque se desconoce el efecto preventivo en relación al COVID-19, se halló evidencia de alta calidad de estudios realizados durante la era pre- COVID-19 que muestra que, en población general, la suplementación con vitamina D reduce el riesgo de infecciones respiratorias agudas. La incertidumbre actual podría reducirse a corto o mediano plazo debido a que se encuentran en curso aproximadamente 90 estudios que evaluarán el efecto de la administración C y D, y Zinc, solas o en combinación con otros tratamientos, para la prevención o tratamiento de la infección por COVID-19.


Subject(s)
Humans , Ascorbic Acid/administration & dosage , Vitamin D/administration & dosage , Zinc/administration & dosage , Coronavirus Infections/prevention & control , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
7.
Buenos Aires; s.n; 1 jul. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116521

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 1 de julio de 2020, su circulación se ha reportado en más de 210 países reportándose más de 4.200.000 casos activos y más de 6.300.000 casos cerrados, de los cuales el 8% de estos murió (514900 casos). El período de incubación de la infección por SARS-Cov-2 es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.3 La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. 3 Según datos observacionales de China, del 87,9% de los casos que fueron hospitalizados por fiebre, el 15,7% desarrolló un cuadro de neumonía severa. El departamento de medicina interna del Hospital de Brigham de la escuela de medicina de Harvard ha postulado una clasificación clínico-terapéutica de la enfermedad que divide el curso de la misma en diferentes etapas y a su vez identifica dos subconjuntos patológicos superpuestos pero diferentes entre sí, desencadenados el primero de ellos por el virus y el segundo por la respuesta del huésped al virus. TECNOLOGÍA: Tocilizumab es un anticuerpo monoclonal humanizado recombinante contra el receptor humano de interleucina 6 (IL-6) del subtipo de inmunoglobulina IgG1. Se administra lentamente (infusión durante 60 minutos) por vía intravenosa a una dosis de 8mg / kg en pacientes> 30 kg o 12 mg / kg en pacientes <30 kg. En pacientes con mala respuesta, se pueden administrar dos dosis adicionales (máximo 3 dosis en total) administradas, con un intervalo mínimo de 8 horas entre dosis. Tocilizumab se encuentra aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, su sigla del inglés Food and Drug Administration) desde el año 2017 para el tratamiento del síndrome de liberación de citocinas (CRS, por sus siglas del inglés cytokine release syndrome) grave o potencialmente mortal causado por terapia CAR-T (del inglés Chimeric Antigen Receptor T-Cell Immunotherapy). También tiene indicaciones aprobadas por la FDA para artritis reumatoide, arteritis de células gigantes, artritis idiopática juvenil poliarticular y artritis idiopática juvenil sistemática. La FDA ha autorizado el uso de tocilizumab para el tratamiento del COVID-19 dentro de ensayos clínicos de fase III.12 En la Argentina se encuentra aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su uso en el tratamiento de la artritis reumatoide. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de tocilizumab en el tratamiento de la infección por COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas y guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes sistemas de salud. RESULTADOS: Se incluyeron siete estudios observacionales, dos ETS y 16 GPC o recomendaciones, acerca del uso de tocilizumab en el tratamiento de la infección por COVID-19. Se incluyeron además dos comunicados de prensa acerca de resultados interinos de estudios aleatorizados. CONCLUSIONES: Evidencia de baja calidad proveniente de series de casos con infección severa por COVID-19, sugiere que, el agregado de tocilizumab a otras terapias de sostén, podría reducir la mortalidad de estos pacientes y se asociaría a un aumento de infecciones secundarias. Sin embargo, la incertidumbre acerca de la eficacia del tocilizumab es elevada, al contar con datos parciales del análisis interino de un ensayo clínico que no encontró una ventaja en cuanto a mortalidad o necesidad de asistencia respiratoria mecánica asociada al uso de tocilizumab en pacientes con infección respiratoria por COVID-19. Esta incertidumbre, no permite emitir una recomendación a favor o en contra de su empleo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que se encuentran en curso 58 estudios experimentales a la fecha de realizar este documento, por lo que puede ser que la incertidumbre actualmente existente se reduzca en el corto a mediano plazo. El Ministerio de Salud de la Argentina no recomienda su empleo, debido a la falta de certeza en torno a su efectividad, asociado a su elevado costo. Entidades como la Organización Mundial de la Salud o el Centro de Control de Infecciones de los Estados Unidos, no mencionan su uso. Algunas organizaciones como la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Quebec, y un consenso de expertos en Bélgica, mencionan su uso en el contexto de un ensayo clínico y en casos graves o críticos. El consenso de expertos de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Italia (Lombardía) y el Consejo de Salud Chino, recomiendan su uso en pacientes con enfermedad respiratoria grave. Debido a la urgencia en la realización de este documento relacionado con la pandemia por COVID-19, este documento difiere de los usualmente disponibles en su proceso, formato y tiempos de consulta pública.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Antibodies, Monoclonal, Humanized/therapeutic use , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
8.
Buenos Aires; s.n; 14 jul. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116526

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta este 01 de abril su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 800.000 casos y la muerte 40.000 personas. El período de incubación de la infección por 2019­nCoV es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible. La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. En los casos con mal pronóstico, el paciente presenta un importante deterioro respiratorio en 4-8 días. Las imágenes radiológicas muestran generalmente neumonía focal o generalizada semejante al síndrome de distress respiratorio agudo. La mayoría de los casos graves requieren ingreso hospitalario, siendo mayoritariamente casos primarios en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa media de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es cercana al 49%, siendo los valores más elevados en pacientes masculinos de más de 50 años con comorbilidades múltiples. Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén no existiendo hasta el momento tratamiento farmacológico específico curativo. Los tratamientos que se han propuestos son: inhibidores de la ARN polimerasa dependiente de ARN (remdesivir, favipiramir), inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir), inhibidores de la proteasa (lopinavir/ritonavir, desulfura, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina 2, inhibidores de quinasa (imatinib, baricitinib, ribavirin), inmunomoduladores (plasma de convaleciente, anticuerpos anti receptor IL-6 como tocilizumab y otros como interferón , glucocorticoides , umifenovir, cloroquina, etc.). De los tratamientos antivirales, el remdesivir reduciría el tiempo de mejoría en pacientes con COVID-19 y está recomendada por el Instituto Nacional de Estados Unidos y la agencia nacional española de medicamentos para pacientes con cuadros respiratorios graves. Dada la falta de vacunas o tratamientos específicos para el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, se postula el uso de favipiramir o umifenovir para el tratamiento de pacientes COVID-19 positivos como drogas antivirales que se usan en otros cuadros virales respiratorios. TECNOLOGÍA: El umifenovir es una droga propuesta y aprobada en China y Rusia como droga sintética administrada por vía oral para infecciones virales. Tiene efectos inmunomoduladores para prevenir y curar la gripe influenza A y B, así como la hepatitis B y C. El favipiravir es un inhibidor de la ARN polimerasa dependiente de ARN contra la gripe y varios otros virus de ARN 7. En influenza, el efecto beneficioso se ha atribuido a una disminución de la carga viral pulmonar y los niveles de TNF-alfa en las vías respiratorias. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de favipiravir o umifenovir en infección por COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron dos RS para umifenovir, un estudio observacional controlado para favipiravir, un estudio observacional controlado para favipiravir versus umifenovir, así como 13 GPC y recomendaciones de sociedades científicas. CONCLUSIONES Evidencia de muy baja calidad proveniente de estudios observacionales (publicación preliminar de revisiones sistemáticas) podría sugerir que el uso de favipiravir o umifenovir comparado con otros antivirales o atención estándar reduciría los tiempos hasta la negativización viral determinada por PCR en los pacientes con COVID-19 leves o moderados, sin encontrar diferencias en la mejoría de los síntomas a los 14 días. No evaluaron tasas de mortalidad. Evidencia de muy baja calidad proveniente de un estudio observacional controlado que compara favipiravir versus umifenovir no encontró diferencias entre ambos tratamientos en días a la recuperación, ni en la mejoría de ningún síntoma a los 7 días. No evaluaron tasas de mortalidad. Ninguna de las guías o protocolos gubernamentales o de sociedades científicas recomiendan el uso de favipiravir o umifenovir para COVID-19. Tampoco se encontraron políticas de cobertura que los mencionen. Algunos ensayos clínicos aleatorizados que evalúan la eficacia y seguridad de estas drogas en pacientes con cuadros respiratorios por COVID-19 se encuentran en curso y podrían cambiar esta evidencia.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , RNA Polymerase I/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
9.
Buenos Aires; s.n; 12 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116426

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2.(1) El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta este 01 de junio se han reportado más de 60.040.609 casos y la muerte de 370.657 personas. (2) El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.(3) La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. (3) En los casos con mal pronóstico, el paciente presenta un importante deterioro respiratorio en 4-8 días. Las imágenes radiológicas muestran generalmente neumonía focal o generalizada semejante al síndrome de distress respiratorio agudo. (3) La mayoría de los casos graves requieren ingreso hospitalario, siendo mayoritariamente casos primarios en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa media de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es cercana al 49%, siendo los valores más elevados en pacientes masculinos de más de 50 años con comorbilidades múltiples. (3) Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén no existiendo hasta el momento tratamiento farmacológico específico curativo. Recientemente se demostró que el remdesivir, un fármaco antiviral, ha demostrado inhibir la replicación viral del SARS-CoV-2 en células cultivadas, ratones y modelos de primates no humanos.(4) Se postula que el uso de remdesivir para el tratamiento de la COVID­19. TECNOLOGÍA: Remdesivir (GS-5734) es un profármaco análogo de la adenosina que compite preferentemente por el ATP viral y se incorpora como falso nucleósido a la nueva cadena del ARN viral.(1) Al incorporarse a las cadenas de ARN virales durante su replicación da como resultado la terminación prematura de la misma. La dosis de inicio recomendada es de 200 mg administrada de manera endovenosa el primer día, seguido de 100mg una vez al día durante 9 días. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de remdesivir para el tratamiento de la COVID­19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y políticas de cobertura de diferentes sistemas de salud. RESULTADOS: Se incluyeron una revisión sistemática con meta-análisis, tres ECAs, un estudio observacional, y nueve GPC sobre el tratamiento de pacientes con diagnóstico de COVID­19. CONCLUSIONES: Evidencia de baja calidad sugiere que el uso de remdesivir podría disminuir la mortalidad en pacientes con COVID-19, aunque la imprecisión de los resultados no permite formular conclusiones definitivas. Evidencia de moderada calidad sugiere que reduciría el tiempo a la mejoría clínica. Evidencia de moderada calidad no encontró diferencias entre una pauta de administración durante 10 versus 5 días al evaluar mortalidad y tasa de recuperación. El Instituto Nacional de los Estados Unidos y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios sugieren su utilización en pacientes con COVID-19 severa. El resto de las guías de práctica clínica, recomendaciones de las principales sociedades internacionales, organismos gubernamentales o consensos de expertos consultadas no recomiendan su utilización fuera de estudios de investigación a la espera de los resultados finales de múltiples ensayos clínicos aleatorizados que se encuentran en curso. No se encontraron estudios de costo-efectividad o de impacto presupuestario en Latinoamérica.


Subject(s)
Pneumonia, Viral/drug therapy , Adenosine/analogs & derivatives , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
10.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116497

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 15 de junio su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 7.800.000 casos y la muerte 430.000 personas. El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.(3) La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. En los casos con mal pronóstico, el paciente presenta un importante deterioro respiratorio en 4-8 días. Las imágenes radiológicas muestran generalmente neumonía focal o generalizada semejante al síndrome de distress respiratorio agudo. (3) La mayoría de los casos graves requieren ingreso hospitalario, siendo mayoritariamente casos primarios en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa media de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es cercana al 49%, siendo los valores más elevados en pacientes masculinos de más de 50 años con comorbilidades múltiples. Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén no existiendo hasta el momento tratamiento farmacológico específico curativo. Debido a la evidencia que sugiere que el daño pulmonar agudo observado en la infección por SARS-CoV-2 estaría asociada a la activación de las células inmunes circulantes, incluyendo células T y las citoquinas que conducen a un síndrome de liberación de citoquinas (similar al síndrome de activación macrofágica y hemofagocítico) por lo que se plantea que el uso de corticoides sistémicos podría disminuir la mortalidad y/o necesidad de soporte ventilatorio invasivo. TECNOLOGÍA: Los glucocorticoides (GCS) son una familia de medicamentos antiinflamatorios e inmunomoduladores que se utilizan en el tratamiento de diversas patologías cuyo principal componente etiopatogénico es la inflamación. Dentro de los mecanismos de acción propuestos se encuentran: inhibición de citoquinas inflamatorias (IL-1 y IL-2), inhibición de la migración de leucocitaria, inhibición de la desgranulación de mastocitos, depleción linfocitaria (principalmente linfocitos T), incremento de citoquinas anti-inflamatorias (IL-10). Dentro de las alternativas para la administración sistémica se pueden mencionar a la hidrocortisona, dexametasona, betametasona, prednisona, prednisolona, metilprednisolona y deflazacort. Todos ellos difieren principalmente en el grado de actividad mineralocorticorticoide y vida media. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de corticoides sistémicos en COVID­19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron un ECA, una RS, dos estudios observacionales, un documento de evaluación de tecnología sanitaria, 12 guías de práctica clínica, recomendaciones de organismos gubernamentales o sociedades científicas acerca del uso de corticoides sistémicos en pacientes con diagnóstico de COVID­19. CONCLUSIONES: Evidencia de alta calidad proveniente de los resultados de un ensayo clínico aleatorizado aún no publicado sugiere que el uso de corticoides sistémicos se asocia a una disminución en el riesgo de mortalidad principalmente en pacientes con requerimientos de oxigeno suplementario o asistencia mecánica invasiva. Evidencia de muy baja calidad también sugiere que podría tener el mismo beneficio en aquellos pacientes con COVID-19 que presentan síndrome de distrés respiratorio agudo. Múltiples ensayos clínicos aleatorizados en pacientes con cuadros moderados o severos se encuentran en curso. Las guías de práctica clínica de diferentes sociedades internacionales y organismos gubernamentales que lo recomiendan indican su utilización para el tratamiento de pacientes con criterios de síndrome de distrés respiratorio agudo. Si bien no se encontraron estudios de costo-efectividad en Latinoamérica, el costo total del tratamiento al igual que su impacto presupuestario sería muy bajo.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Betamethasone/therapeutic use , Dexamethasone/therapeutic use , Hydrocortisone/therapeutic use , Methylprednisolone/therapeutic use , Prednisolone/therapeutic use , Prednisone/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
11.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116503

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 15 de junio su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 7.800.000 casos y la muerte 430.000 personas. El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.2 La clínica varía entre cuadros: 1) leves y moderados (80%), con síntomas mínimos hasta neumonía leve; 2) graves (15%), con disnea, hipoxia o >50% de afectación pulmonar en las imágenes, y 3) críticos (5%), con insuficiencia respiratoria, shock o disfunción multiorgánica. Los factores de riesgo de enfermedad severa más importante son la edad avanzada y la presencia de con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es de alrededor de 50%-60%. Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén, no existiendo hasta el momento tratamiento específico curativo, aunque se encuentran en evaluación numerosos tratamientos como hidroxicloroquina (con o sin azitromicina), lopinavir/ritonavir, remdesivir, plasma de convalescientes, tocilizumab. Se postula el uso de ivermectina como tratamiento de pacientes con COVID-19. TECNOLOGÍA: La ivermectina es un antiparasitario, derivado de la fermentación del Streptomyces overmitilis, utilizado para el tratamiento de oncocercosis, estrongiloidiasis, filariasis y escabiosis. La dosis para el tratamiento de estas afecciones varía entre 150 mcg/Kg y 400 mcg/Kg vía oral por única vez, tomada en ayunas.5 Los eventos adversos oculares, aunque poco frecuentes y en general leves y transitorios, son particulares de esta droga, dentro de los que se incluyen sensación anormal en los ojos, edema papilar, uveítis anterior, conjuntivitis, queratitis, coreorretinitis y coroiditis. La ivermectina se encuentra aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para el tratamiento de parasitosis. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de ivermectina para COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron un estudio observacional, un estudio in vitro y 13 recomendaciones de sociedades científicas o gubernamentales. CONCLUSIONES: Evidencia de muy baja calidad, proveniente de un estudio observacional publicado sin revisión por pares y con ciertos cuestionamientos metodológicos (ajuste incompleto y mortalidad inusualmente alta en el grupo control), sugiere que la ivermectina estaría asociada a una reducción considerable de la mortalidad en el subgrupo de pacientes con COVID-19 severo, definida como aquella que requiere oxígeno suplementario a altas concentraciones o asistencia ventilatoria invasiva o no invasiva. Ninguna de las guías o protocolos gubernamentales o de sociedades científicas mencionan o recomiendan el uso de ivermectina para COVID-19. Se encuentran al menos 24 estudios clínicos registrados que están investigando el uso de esta tecnología para esta indicación.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Ivermectin/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
12.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116509

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro a COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 18 de Junio su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 8.242.999 casos y la muerte de 445.535 personas. El período de incubación de la infección por 2019­nCoV es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen de persona a persona, siendo altamente transmisible. La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales.3 El departamento de medicina interna del Hospital de Brigham de la escuela de medicina de Harvard ha postulado una clasificación clínico-terapéutica de la enfermedad que divide el curso de la misma en diferentes etapas y a su vez identifica dos subconjuntos patológicos superpuestos pero diferentes entre sí, desencadenados el primero de ellos por el virus y el segundo por la respuesta del huésped al virus. TECNOLOGÍA: Según la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de la Argentina, los barbijos son productos de polipropileno (PP). La estructura textil producida por entrelazado de fibras y/o filamentos continuos consolidados por medios mecánicos, químicos, térmicos o sus combinaciones y según los gramos de entretejidos, se define su utilidad y tipo de barbijo. En salud se clasifican en tres tipos: -Clase I: de dos capas (uso de sala general) no resistentes a salpicaduras, descartables; -Clase II: de tres capas no resistente a salpicaduras; -Clase III: de tres o cuatro capas (tipo N95) descartables, fabricados con materiales que retienen partículas ultrafinas con un peso de 60 gr y son resistentes a salpicaduras OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y recomendaciones de organismos de salud pública acerca de la utilización de barbijos y protectores faciales para la prevención y control del COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas y guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes sistemas de salud. RESULTADOS: Se incluyeron una RS, un ECA, dos estudios experimentales y siete recomendaciones de organismos internacionales, ministerios y sociedades científicas acerca de la utilización de barbijos y máscaras de protección facial en la población general en la pandemia por COVID-19. CONCLUSIONES: No se encontró evidencia directa sobre la efectividad del uso de barbijos caseros en la población general para la reducción de la transmisión de COVID-19, pero podría inferirse cierta eficacia basada en evidencia indirecta de baja calidad. Evidencia de baja calidad proveniente de metaanálisis de estudios observacionales sugiere que el uso de barbijos médicos o profesionales disminuiría la transmisión de COVID-19 en la población general. Evidencia indirecta de muy baja calidad sugiere que la utilización de protectores o escudos faciales en la población general reduciría la transmisión de infecciones respiratorias. Los centros europeos y estadounidense para el control y prevención de enfermedades, la Organización Mundial de la salud y el ministerio de salud de Argentina recomiendan la utilización de barbijos caseros en la comunidad como una medida adicional complementaria al distanciamiento social y al lavado de manos, que adquieren más importancia cuando se visitan espacios cerrados y concurridos como centros comerciales o el transporte público. Existe consenso en la recomendación de utilización de máscaras protectoras faciales dentro del equipo de protección personal del personal de salud, aunque esta intervención no es considerada en muchas de las recomendaciones para la población general. La OMS recomienda la utilización de máscaras protectoras faciales como una alternativa válida a los barbijos como medida adicional a las medidas de distanciamiento social recomendadas.


Subject(s)
Pneumonia, Viral/prevention & control , Coronavirus Infections/prevention & control , Masks/standards , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
13.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116513

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la infección por COVID-19 como una pandemia. Al 19 de junio de 2020 se han reportado 216 países afectados, 8.385.440 casos confirmados y 450.686 muertes. El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible. La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. El departamento de medicina interna del Hospital de Brigham de la escuela de medicina de Harvard ha postulado una clasificación clínico-terapéutica de la enfermedad que divide el curso de la misma en diferentes etapas: Etapa I (leve), infección temprana: La etapa inicial ocurre en el momento de la inoculación y el establecimiento temprano de la enfermedad. Para la mayoría de las personas, esto implica un período de incubación asociado con síntomas leves y a menudo no específicos, como malestar general, fiebre y tos seca. Durante este período, el virus se multiplica y establece la residencia en el huésped, centrándose principalmente en el sistema respiratorio. En pacientes que pueden mantener el virus limitado a esta etapa de COVID-19, el pronóstico y la recuperación son excelentes. Etapa II compromiso pulmonar: En la segunda etapa de la enfermedad se establece el compromiso pulmonar, la multiplicación viral y la inflamación localizada en el pulmón es la norma. Los pacientes desarrollan una neumonía viral, con tos, fiebre y posiblemente hipoxia (definida como una PaO2/ FiO2<300 mmHg). Las imágenes (radiografía de tórax o tomografía computarizada) revelan infiltrados bilaterales u opacidades en vidrio esmerilado. Es en esta etapa que la mayoría de los pacientes con COVID-19 necesitarían ser hospitalizados para una observación y tratamiento cercanos. Etapa III (grave) de hiper-inflamación sistémica: Una minoría de pacientes pasará a la tercera y más grave etapa de la enfermedad, que se manifiesta como un síndrome de hiper-inflamación sistémica extrapulmonar. En esta etapa, los marcadores de inflamación sistémica parecen estar elevados. En general, el pronóstico y la recuperación de esta etapa crítica de la enfermedad es pobre, y el rápido reconocimiento y tratamiento podrían tener el mayor rendimiento. TECNOLOGÍA: El Dímero D es un producto de degradación de la fibrina y refleja la formación de coágulos sanguíneos y su posterior fibrinólisis.11 Es depurado por el riñón y, en menor medida, por el sistema retículo endotelial, siendo su vida media de 6 a 8 horas. Lo que se mide en un ensayo de Dímero D no es una molécula única, sino un conjunto heterogéneo de entidades liberadas por la plasmina de la fibrina y que contienen los dominios D adyacentes entrecruzados. El Dímero D tiene una sensibilidad muy alta para la enfermedad trombótica, pero su especificidad es menor ya que existen distintas condiciones fisiopatológicas en las cuales este marcador puede encontrarse elevado. Las causas más frecuentes que producen elevación del Dímero D en ausencia de enfermedad tromboembólica son, entre otras, la coagulopatía intravascular diseminada, la enfermedad renal, enfermedad hepática, hemorragia, infección, neoplasia, cirugías recientes, traumas, quemaduras, procesos inflamatorios, reabsorción de hematomas. A su vez, sus valores aumentan progresivamente con la edad. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad, recomendaciones y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso del Dímero D en COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron dos RS, cuatro estudios observacionales, una ETS, ocho GPC o recomendaciones de sociedades científicas. No se encontró evidencia que permita establecer el beneficio clínico resultante del monitoreo de los niveles de dímero D en pacientes con infección por SarsCoV-2 como guía en la toma de decisiones terapéuticas que resulte en un cambio en desenlaces clínicos de importancia. CONCLUSIONES: Evidencia de moderada calidad sugiere que los niveles de Dímero D podrían ser un predictor independiente de mortalidad, progresión a enfermedad severa, enfermedad tromboembólica y de sangrado en pacientes con infección por SARS-CoV-2. No se encontró evidencia que permita establecer el beneficio clínico resultante del monitoreo de los niveles de dímero D en pacientes con infección por SarsCoV-2 como guía en la toma de decisiones terapéuticas que resulte en un cambio en desenlaces clínicos de importancia. La mayoría de guías de práctica clínica y recomendaciones relevadas, consideran al Dímero D como posible predictor de mortalidad y enfermedad severa, recomendando un monitoreo más estrecho en los pacientes con Dímero D elevado. Sin embargo, no hay consenso en todas las guías de práctica clínica y protocolos de manejo en recomendar que, en forma rutinaria, se les realice dosaje de Dímero D a todos los pacientes hospitalizados por COVID-19, ya que hay otros estudios de laboratorio disponibles (como tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activado y recuento de plaquetas). Asimismo, el aumento de Dímero D por sí solo, o en combinación con otros parámetros de laboratorio, no es suficiente para definir una conducta terapéutica.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Deoxyribonuclease (Pyrimidine Dimer)/therapeutic use , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
14.
s.l; s.n; 10 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116535

ABSTRACT

INTRODUCCIÓN: En epidemias de enfermedades altamente infecciosas como el COVID-19, de transmisión por vía aérea, a través de gotas expulsadas por la boca, estornudos o tos de la persona infectada, los trabajadores de la salud tienen un riesgo mayor de infección que la población en general, debido a su contacto con fluidos corporales y aerosoles generados por los pacientes4 5. Los contagios al personal de salud reducen la capacidad de respuesta ante la pandemia, una respuesta que ya de por si se ve superada en la mayoría de los países afectados. También existe una importante potencialidad de que el personal de salud disemine la enfermedad contagiando a pacientes6 7 . Se estima que un 40% de los contagios ocurridos en Wuhan fueron de origen hospitalario. La existencia de un porcentaje que podría llegar a ser de hasta un 50%, de portadores asintomáticos con capacidad de contagio9, preocupa al momento de planificar la atención quirúrgica. Se ha publicado una gran cantidad de información acerca de la protección del personal de salud y específicamente la protección del personal de quirófano, y los protocolos de estudio al personal de salud y pacientes, con evidencia de confianza variable y con considerable incertidumbre en los efectos, costos y factibilidad de llevar adelante. METODOLOGÍA: Un equipo multidisciplinario sin conflictos de interés realizó una búsqueda bibliográfica no sistemática, clasificó y analizó la evidencia disponible. Priorizó Revisiones Sistemáticas, Guías de Práctica Clínica basadas en la evidencia y recomendaciones de OMS-OPS y el Ministerio de Salud de Argentina y otros países. RESULTADOS: A la hora de evaluar el uso de elementos de protección personal, el Ministerio de Salud de la Nación Argentina en su documento "Recomendaciones para el uso de EPP"10 establece para el personal de salud (sin hacer distinciones sobre personal de quirófano) el uso de barbijo común o quirúrgico al estar en contacto con un paciente que padece COVID-19 o que sea sospechoso. La Guía de Nación hace mención al uso de barbijo N95 solo en procesos que generen aerosolización. El Ministerio de Salud de Chile recomienda el uso de barbijo quirúrgico o máscara N95 para el personal de salud que se encuentre en contacto con paciente confirmado o sospechoso. Un panel sugiere el uso de N95 en procedimientos que generan aerosoles. El Colegio Americano de cirujanos12 establece consideraciones para el personal de quirófano: Utilizar EPP para cada procedimiento quirúrgico realizado en un paciente con infección confirmada por COVID-19 o un paciente donde hay sospecha de infección. Se debe usar respiradores N95 cuando se realice un procedimiento de generación de aerosoles (por ejemplo, intubación orotraqueal) del paciente infectado o sospechoso de COVID-19. Al abordar las intervenciones físicas existe evidencia indirecta, proveniente de estudios realizados en SARS13 14 en el brote del año 2005 que muestran que el uso de intervenciones físicas como camisolín, barbijo quirúrgico, lavado de manos antes y después de los procedimientos y el contacto con el paciente previenen la diseminación de enfermedades virales en el personal de salud. Al analizar el uso de doble guante no se encontraron estudios comparativos que evaluaran el uso de doble par de guantes versus un sólo par de guantes para disminuir las tasas de infección. Se analizó el riesgo teórico de transferencia de organismos desde el EPP contaminado a las manos después de quitarse los guantes o la ropa contaminados que pueden contribuir a mayor riesgo de infección. Sobre el uso de cobertores de calzado, no hubo estudios que evaluaran las cubiertas de zapatos como parte de la transmisión de COVID-19. Ong15 et al hisoparon calzados de 30 personas que habían salido de la habitación de infectados por COVID-19. Sólo un hisopo dio positivo. Es razonable respaldar el uso de cubiertas para zapatos cuando existe la probabilidad de riesgo por salpicaduras de fluidos que pueden contener patógenos. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES: El uso de intervenciones físicas tales como los métodos de barrera (camisolines, guantes, antiparras y barbijo quirúrgico) asociado con el lavado de manos frecuente, se asocia a reducción de la propagación de enfermedades virales en el personal de salud. Para procedimientos que no generen aerosoles e impliquen la atención de pacientes es apropiado el uso de barbijo tipo quirúrgico. La mascarilla N95 podría ser beneficiosa en el personal que realiza procedimientos que favorecen la aerosolización del virus, tales como traqueostomía, ventilación manual con bolsa de autoinsuflación previo a la intubación o ventilación mecánica no invasiva, y aquellos procedimientos odontológicos (ver Tabla 5: procesos generadores de aerosoles). No existe evidencia que avale el uso de doble par de guantes en la realización de procedimientos en forma independiente del lavado de manos antes y después de cada procedimiento relacionado con el paciente. Se recomienda el uso de cobertores de calzado en áreas que exista riesgo de salpicaduras con fluidos corporales (quirófano, realización de procedimientos, unidades cerradas, shock room). Se recomienda al personal de salud que asiste casos confirmados o sospechosos de Covid-19 y realiza procedimientos generadores de aerosoles utilicen máscaras N95 durante la realización de los mismos. El testeo, previo a una cirugía, del paciente puede ser evaluado en escenarios en los que existe disponibilidad de la determinación, tendiendo en cuenta la etapa de penetración de la enfermedad en la comunidad. Se debe tener en cuenta el testeo de pacientes quirúrgicos de acuerdo a complejidad de cirugía, evitando que el retraso causado por la prueba resulte en daño para el paciente. Se recomienda un entrenamiento periódico y adecuado en el correcto uso de los elementos de protección personal. Esta recomendación se fundamenta en estudios16 17 que han demostrado que un entrenamiento inapropiado o insuficiente en el correcto uso de los EPP se asocia fuertemente con un incremento de la transmisión viral.


Subject(s)
Humans , Respiratory Protective Devices/standards , Surgical Procedures, Operative/standards , Coronavirus Infections/prevention & control , Coronavirus Infections/transmission , Personal Protective Equipment/standards , Masks/standards , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
15.
Neuquén; s.n; jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116538

ABSTRACT

CONTEXTO: El diagnóstico y monitoreo del nivel de oxígeno1 (O2) en el organismo resulta de gran importancia en la atención de salud en diversos casos. La insuficiencia respiratoria hipoxémica es la primera causa de hospitalización en pediatría, el control estricto de la oxemia es mandatorio en pacientes neonatos prematuros, debido al riesgo de daños retinianos ante la exposición prolongada a concentraciones elevadas de oxígeno, también es utilizada la evaluación de la saturación de oxígeno en los miembros para descartar ciertas cardiopatías congénitas. En los pacientes críticos con necesidad de ventilación mecánica u otras modalidades, la determinación del oxígeno en sangre resulta un parámetro imprescindible para monitorear la calidad del tratamiento de soporte. En estos pacientes puede realizarse por determinación directa en catéteres arteriales, o indirectamente por métodos de saturometría de pulso. La evaluación de la hipoxemia se realiza con medición de gases arteriales y a través de metodologías no invasivas con saturometría de pulso, sin embargo, esta medición puede verse afectada por diversos factores como la intensidad de la luz ambiental, pigmentación de la piel, perfusión tisular, concentración de hemoglobina y otros. La cianosis es un signo tardío de hipoxemia apareciendo habitualmente con saturación de oxígeno menor a 75%. La oximetría de pulso es una herramienta que permite medir en forma no invasiva la saturación de oxígeno de la hemoglobina y ha significado una revolución en el manejo y monitorización de los pacientes con insuficiencia respiratoria. Se caracteriza por ser simple, no invasiva y razonablemente confiable en la mayoría de las circunstancias clínicas.En los últimos 15 años los avances tecnológicos y la competencia entre marcas y modelos van favoreciendo la aparición de oxímetros de pulso más pequeños y más económicos, difundiendo su utilización ampliamente. METODOLOGÍA: Se realizó una búsqueda en las bases de datos bibliográficas detalladas a continuación, en el repositorio y página de OMS y OPS, en BRISA de RedETSA, en sitios de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Agencias nacionales e internacionales reguladoras de alimentos, medicamentos y dispositivos, las que se detallan más abajo, en Tripdatabase, Epistemonikos, buscadores genéricos de Internet como google académico. Se buscaron Guía de Práctica Clínica de las sociedades relacionadas con atención del recién nacido, neonatología, cuidados críticos, terapias respiratorias invasivas, priorizando las del Ministerio de Salud de la Nación Argentina y de la Provincia de Neuquén. RESULTADOS: Se realizó una búsqueda en los registros de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), de las opciones de oximetría de pulso disponibles para comercialización en Argentina. Descripción de la Tecnología: Se identifican dos tecnologías disponibles en Argentina que se corresponden con nuestra definición de nueva generación de oxímetro de pulso. Tecnologías alternativas: Medición de PO2 capilar por saturometría convencional y punción para medición de gases arteriales. CONCLUSIONES: La utilización de la oximetría de pulso está recomendada a nivel mundial para uso en pacientes críticos de neonatología y rastreo de cardiopatías congénitas en recién nacidos sanos . Al hablar de las nuevas generaciones de oximetría de pulso (tecnología SET y nuevos algoritmos) no existe evidencia de alta calidad que respalde el reemplazo de los convencionales, teniendo en cuenta su elevado costo, costo de oportunidad y potencial impacto en la equidad. Los expertos consultados muestran satisfacción con los resultados obtenidos con este tipo de nueva tecnología, pero no puede respaldarse su percepción en evidencias científicas sólidas con bajo riesgo de sesgos Al considerar que la tecnología SET está en uso desde hace 10 años en la neonatología del HPN mediante donaciones de programas verticales, se recomienda la gestión de estas adquisiciones en forma centralizada y de esta manera unificar los criterios para los Servicios de Neonatología de la provincia. Se recomienda centralizar y revisar los criterios de aceptación de donaciones de equipos médicos. Se recomienda la renovación de equipamientos según necesidad en el Servicio de Neonatología del HPN, siendo esta donde se internan los pacientes críticos y la redistribución de los equipos antiguos en el resto de los hospitales de la provincia. En todos los casos es necesario un plan de gestión del ciclo de la tecnología que incluya los correspondientes mantenimientos preventivos y correctivos, el monitoreo de fallas y la planificación a mediano y largo plazo.


Subject(s)
Oximetry/instrumentation , Oximetry/standards , Neonatology/organization & administration , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
16.
s.l; s.n; maio 2020.
Non-conventional in Portuguese | LILACS (Americas), ColecionaSUS, BRISA | ID: biblio-1096804

ABSTRACT

OBJETIVO: Esta nota técnica tem por objetivo apresentar informações sobre o uso da vitamina D na prevenção e no tratamento de pacientes com COVID-19. 2. DOS FATOS: Trata-se de despacho proveniente do Centro de Operações de Emergências em Saúde Pública (COE) e encaminhado ao Departamento de Gestão e Incorporação de Tecnologias e Inovação em Saúde (DGITIS/SCTIE/MS). O referido documento apresenta um e-mail encaminhado pelo profissional Dr. Ronaldo Amaral de Paiva, vinculado à Universidade Federal de Viçosa, intitulado "Ações técnicas efetivas para o combate a Covid-19". No corpo da mensagem são apresentadas, para análise no âmbito de suas competências e medidas julgadas pertinentes, as informações acerca do uso da vitamina D no tratamento da COVID-19. TECNOLOGIA: A vitamina D é um medicamento aprovado na Agência Nacional de Vigilância Sanitária (ANVISA) com indicação para o tratamento auxiliar da desmineralização óssea pré e pós-menopausa, do raquitismo, da osteomalácia, da osteoporose e para a prevenção de fraturas resultantes de quedas em idosos com deficiência de vitamina D. Seu mecanismo de ação atua para regular positivamente a homeostasia do cálcio e do fosfato, facilitando a absorção desses íons no intestino delgado, o que potencializa sua mobilização nos ossos e diminui sua excreção renal. A dosagem terapêutica varia entre uma faixa de 1.000U.I. a 50.000U.I., a depender da patologia e da deficiência sérica de vitamina D (5). PERGUNTA DE PESQUISA: O objetivo desta nota técnica é analisar evidências científicas sobre o uso da vitamina D na prevenção e no tratamento de pacientes com COVID-19. Para nortear a busca na literatura, foi formulada a pergunta estruturada de acordo com o acrônimo PICO (População, Intervenção, Comparador e Outcomes [desfechos]), conforme o Quadro 1. Como se trata da análise de evidências acerca do uso de um tipo de tecnologia que contribuiria para a melhora dos parâmetros imunológicos de resposta à infecção pelo SARS-CoV-2, não foram utilizados termos estruturados que especificassem comparadores, desfechos e tipos de estudo. CONSIDERAÇÕES: Há uma variação muito grande da gravidade, das características clínicas e da progressão da COVID-19 que ainda não foram bem elucidadas. Embora parte dessa variabilidade possa ser explicada por condições pré-existentes e outros fatores de risco, como tabagismo e idade avançada (25), não há explicação atual para a variação na gravidade de pacientes previamente saudáveis e a taxa significativa de infecções graves entre os pacientes mais jovens. Tampouco há evidências de que a deficiência de vitamina D poderia explicar essa variabilidade. A hipótese parece ser promissora, considerando os mecanismos de ação potenciais pelos quais a vitamina D auxilia na prevenção de diferentes infecções virais (26,27), no entanto, deve ser melhor investigada. CONCLUSÕES Não foram identificadas nos estudos identificados por busca sistemática, evidências robustas e conclusivas quanto à eficácia do uso da vitamina D na prevenção ou tratamento de pacientes com COVID-19. Em razão da falta de ensaios clínicos do uso da vitamina D em pacientes diagnosticados com COVID-19, os estudos identificados relatam resultados baseados em evidências de tratamentos antirretrovirais com diferentes tecnologias, mas não para o SARS-CoV-2. Além disso, os estudos analisados apresentam limitações do desenho e metodologias adotadas, o que configura um alto risco de viés. É importante aguardar a divulgação dos resultados dos estudos mais robustos com maior qualidade e rigor metodológicos. Assim, será possível estimar o real benefício da vitamina D na prevenção e/ou tratamento de pacientes com a COVID19. O presente documento será atualizado à medida que novas evidências forem encontradas.


Subject(s)
Humans , Vitamin D/therapeutic use , Coronavirus Infections/prevention & control , Coronavirus Infections/therapy , Evidence-Based Medicine , Technology Assessment, Biomedical , Cost-Benefit Analysis
17.
s.l; s.n; maio 2020.
Non-conventional in Portuguese | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1096814

ABSTRACT

INTRODUÇÃO: O coronavírus da Síndrome Respiratória Aguda Grave 2 (abreviado para SARS-CoV-2, do inglês Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2), anteriormente conhecido como novo coronavírus (2019-nCoV), é um agente zoonótico recém-emergente que surgiu em dezembro de 2019, em Wuhan, China. Oficialmente nomeada pela Organização Mundial da Saúde (OMS) como COVID- 19 (do inglês Coronavirus Disease 2019), a doença causada pelo vírus caracteriza-se por complicações respiratórias graves, como pneumonia e insuficiência pulmonar, além de incluir manifestações digestivas e sistêmicas (1). Ainda não há informações robustas sobre a história natural da doença, nem medidas de efetividade para manejo clínico dos casos de infecção pelo SARS-CoV-2, restando ainda muitos detalhes a serem esclarecidos. No entanto, sabe-se que o vírus tem alta transmissibilidade e provoca uma síndrome respiratória aguda que varia de casos leves ­ cerca de 80% ­ a muito graves com insuficiência respiratória ­ entre 5% e 10% dos casos requerendo tratamento especializado em unidades de terapia intensiva (UTI) (2). A letalidade da doença varia, principalmente, conforme a faixa etária. TECNOLOGIA: A rede de hospitais Samel tem divulgado em suas redes sociais, desde o dia 30 de março de 2020, um protótipo de cabine de proteção para o tratamento de pacientes com COVID-19 que tenham indicação para Ventilação Não Invasiva (VNI). A tecnologia foi desenvolvida pelo Instituto Transire em parceria com a empresa Samel, visando à diminuição do risco de contágio entre pacientes com COVID-19 e profissionais de saúde. Até o momento, as informações sobre o produto, que ainda é um protótipo, e sua utilização têm sido veiculadas apenas por meio das redes sociais e sítios eletrônicos da rede Samel e do Instituto Transire, que, além de vídeos demonstrando seu funcionamento, disponibilizam um manual para montagem da cabine. OBJETIVO: Esta nota técnica tem como objetivo a apresentação da avaliação técnica sobre a cabine de proteção para o tratamento de pacientes diagnosticados com COVID-19, com base nas evidências científicas disponíveis. METODOLOGIA: Foi realizada uma busca na base de dados Medline (via Pubmed), com acesso em 29 de abril de 2019. As estratégias de busca adotada na plataforma, assim como a quantidade de publicações recuperadas. Não se utilizou termos de busca que especificassem sistemas de proteção. Isso porque espera-se que a utilização desse produto no tratamento dos pacientes possibilite a Ventilação Não Invasiva (VNI). Assim, procurou-se tornar a busca mais sensível, dada a escassez de publicações sobre o tema e a relevância do problema de saúde em questão. RESULTADOS DA BUSCA: Em sua publicação, Arulkumaran e colaboradores (2020) argumentam que a intubação precoce de pacientes com COVID-19 (diagnosticada ou em suspeita) pode levar à realização de um procedimento desnecessário, tanto em pacientes com diagnóstico confirmado da doença, que poderiam ser tratados adequadamente com CPAP ou VNI, como para aqueles com suspeita inicial de COVID-19 que posteriormente tiveram resultado negativo. Ademais, é frisado que essa realização desnecessária de intubação precoce poderia representar uma limitação de recursos que afetaria os pacientes que realmente precisassem desse procedimento. Como alternativa, os autores sugerem a utilização de CPAP ou VNI com ajustes de interface, para que a propagação do coronavírus no ar seja minimizada. Lucchini e colaboradores (2020) sugerem que o uso do capacete para CPAP e ventilação de suporte de pressão poderia limitar a propagação do coronavírus no ambiente. Além disso, é destacado pelos autores que o número de leitos de UTI disponíveis nos sistemas de saúde tem sido inferior à quantidade total de pacientes com COVID-19 que tenham indicação para VNI ou CPAP. Desse modo, esses concluem que o uso dos capacetes para VNI em enfermarias evitaria a necessidade de internação desses pacientes em UTI. CONCLUSÕES: Após busca na literatura, não foram identificadas evidências científicas sobre a utilização da cabine de proteção durante o tratamento de pacientes diagnosticados com o SARS-CoV-2. Contudo, a literatura científica sugere que sistemas de proteção, como o capacete para VNI, podem ser uma opção para limitar a disseminação aérea de vírus a partir de pacientes em uso de VNI. Inclusive, alguns autores apontam a possibilidade de redução de intubações desnecessárias e de internações de pacientes com COVID-19 em UTI com a utilização do equipamento. Um outro autor, apesar de reconhecer a utilidade, considera a opção inviável na prática clínica, sugerindo outras alternativas que possam mitigar o risco, tais como evitar máscaras com orifícios de ventilação e adicionar um filtro entre a máscara e a válvula de ventilação para reduzir a transmissão viral. Outras condições clínicas que podem ser comparadas à COVID-19, como a MERS e a SDRA possuem estudos publicados a respeito da utilização da VNI em seu tratamento. Quando comparada à ventilação mecânica invasiva, um estudo observacional demonstrou que a VNI não esteve associada a melhores desfechos clínicos para a MERS. Na SDRA, um ECR e um estudo observacional apresentaram que, em geral, a VNI não diminui a necessidade de intubação, mostrando-se menos eficaz em casos mais graves. Porém, quando comparados dois métodos de VNI, um ECR evidenciou que o uso do capacete para VNI possibilita redução nas taxas de intubação, menos dias fora do ventilador e menor mortalidade e incapacidade funcional, quando comparado à máscara facial. A cabine de proteção, desenvolvida pela Samel e Instituto Transire, é um protótipo e ainda não há quaisquer dados disponíveis sobre seu desempenho frente à geração de aerossóis pelos indivíduos com COVID-19. Desse modo, faz-se necessária a realização de análises de desempenho que avaliem adequadamente sua capacidade de redução do risco de propagação viral, por retenção dos aerossóis gerados pelos pacientes com COVID-19. O presente documento será atualizado à medida que novas evidências forem encontradas.


Subject(s)
Humans , Technology Assessment, Biomedical , Cost-Benefit Analysis , Coronavirus Infections/therapy , Noninvasive Ventilation/methods
18.
s.l; s.n; 15 maio 2020. ilus.
Non-conventional in Portuguese | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1099478

ABSTRACT

CONTEXTO: A Covid-19 é uma pandemia de risco muito alto a nível global. Até o momento não existem terapias específicas para a doença, embora diferentes alternativas, incluindo o uso de corticoides, estejam em investigação. OBJETIVOS: Identificar, avaliar sistematicamente e sumarizar as melhores evidências científicas disponíveis sobre os efeitos dos corticoides no manejo de pacientes com infecção por SARS-CoV-2 (Covid-19). MÉTODOS: Revisão sistemática rápida (rapid review methodology), com busca realizada em 27 de abril de 2020. RESULTADOS: Após o processo de seleção, onze estudos foram identificados: sete estudos de coorte histórico e quatro series de casos. Foram identificados também 16 protocolos de pesquisa em andamento. O risco de viés destes estudos foi considerado crítico. CONCLUSÃO: Até o momento, a eficácia e a segurança dessa intervenção para pacientes com infecção por SARS-CoV-2 ainda são consideradas limitadas e, dado os possíveis danos da sua utilização, os corticosteroides de rotina devem ser evitados, a menos que sejam indicados por outro motivo. Espera-se que os resultados dos ensaios clínicos randomizados em andamento possam reduzir esta incerteza para orientar a tomada de decisão.(AU)


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Adrenal Cortex Hormones/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Glucocorticoids/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Cost-Benefit Analysis
19.
s.l; s.n; 14 maio 2020. ilus.
Non-conventional in Portuguese | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1097790

ABSTRACT

CONTEXTO: Publicações recentes têm chamado a atenção para o possível benefício da associação hidroxicloroquina/cloroquina e azitromicina no tratamento de pacientes infectados pelo novo coronavírus emergente (SARS-CoV-2). OBJETIVOS: Identificar, avaliar sistematicamente e sumarizar as melhores evidências científicas disponíveis sobre a eficácia e a segurança da associação hidroxicloroquina/cloroquina e azitromicina para Covid-19. MÉTODOS: Revisão sistemática rápida (rapid review methodology) com buscas em 28 de abril de 2020. RESULTADOS: Após o processo de seleção, foram identificados 11 estudos e 13 protocolos de estudos clínicos em andamento. O benefício documentado da associação hidroxicloroquina/cloroquina e azitromicina ainda é bastante limitado. CONCLUSÃO: Até o momento, a eficácia e a segurança dessa associação para pacientes com infecção por SARS-CoV-2 ainda são consideradas incertas.


Subject(s)
Humans , Chloroquine/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Azithromycin/therapeutic use , Betacoronavirus/drug effects , Hydroxychloroquine/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Cost-Benefit Analysis , Evidence-Based Practice/methods
20.
s.l; IETSI; 4 mayo 2020. ilus, tab.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1096646

ABSTRACT

GENERALIDADES: Existen dos tipos principales de dispositivos usados para prevenir la inhalación de partículas infecciosas en los ambientes hospitalarios: las mascarillas quirúrgicas (llamadas también mascarillas médicas) y los respiradores. Ambos dispositivos de protección difieren por el tipo de ajuste y el tamaño de las partículas que son capaces de filtrar. La mascarilla quirúrgica es un dispositivo de protección personal que cubre la boca, nariz y mentón, aunque su diseño no permite un ajuste preciso a la cara. La mascarilla quirúrgica constituye una barrera que limita el pasaje de un agente infeccioso entre el personal de salud y el paciente. Específicamente, las mascarillas quirúrgicas son usadas para impedir la transmisión de las bacterias y los virus respiratorios que se diseminan por gotas, las cuales viajan distancias cortas y son transferidas por la tos y estornudos. Las utilizan tanto el personal de salud como los pacientes. En el primero, previenen que le lleguen grandes gotas respiratorias o salpicaduras a la boca o nariz del profesional de salud, y en el segundo caso, en los pacientes, estas mascarillas ayudan a reducir o controlar la propagación de grandes gotas respiratorias que el usuario produce ("CDC - Use of Respirators and Surgical Masks for Protection Against Healthcare Hazards - HSPS - NIOSH Workplace Safety and Health Topic" 2018). MÉTODOS: Se llevó a cabo una búsqueda sistemática rápida de la literatura con respecto a la eficacia de las mascarillas quirúrgicas en comparacion con los respiradores para prevenir la infeccion por COVID-19 en el personal de la salud. Para ello se ingresó a las principales bases de datos (PubMed, EMBASE, Scopus, Web of Science, Cochrane). Asimismo, debido a que el COVID-19 es una enfermedad de reciente aparición y la generación nueva evidencia sucede en tiempo real, se revisó en la base de datos de medRxiv, para identificar artículos científicos que estuviesen en proceso de publicación. Adicionalmente, se revisó la plataforma web ClinicalTrials.Gov para identificar estudios en curso. Finalmente, se realizó una búsqueda de reportes, comunicaciones y noticias en las páginas de Google y Twitter. RESULTADOS: Se identificó una revision sistemática (RS) con meta-análisis (MA), un reporte de caso y cuatro guías que correspondieron al objetivo del presente reporte breve. CONCLUSIONES: La evidencia presentada en el presente reporte breve sugiere en general que las mascarillas quirúrgicas o médicas no son inferiores a los respiradores (N95, FFP2 o certificaciones equivalentes) para proteger al personal de salud contra diferentes infecciones respiratorias virales durante la atención sanitaria de rutina donde no se realizan procedimientos que generan aerosoles. La evidencia es indirecta en su mayor parte puesto que se refiere a varios tipos de virus, aunque sí incluyen varios tipos de coronavirus pero no el SARS-Cov-2. Sin embargo, la escasa evidencia directa para el SARS-Cov-2, aunque de bajo rigor metodológico, muestra resultados consistentes con los de la evidencia indirecta, con lo que se apoya la no inferioridad de las mascarillas quirúrgicas en comparación con los respiradores en prevenir infección. Futuros estudios con metodología robusta permitirán tener evidencia de mayor calidad específicamente para SARS-Cov-2.


Subject(s)
Respiratory Protective Devices/standards , Ventilators, Mechanical/standards , Coronavirus Infections/prevention & control , Technology Assessment, Biomedical , Cost-Benefit Analysis
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