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1.
s.l; RedARETS; ago. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116529

ABSTRACT

INTRODUCCIÓN: La infección con cuatro de las cepas de coronavirus más comunes (HCoV-229E, HCoV-OC43, HCoV-NL63 y HCoV-HKU1) generalmente conduce a cuadros leves y autolimitadas del tracto respiratorio superior1. Sin embargo, otros coronavirus están asociados con el síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS-CoV). En marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el brote de COVID-19 como una pandemia mundial, causada por el SARS-CoV-2, una variante del coronavirus. Los síntomas de infección generalmente son inespecíficos e incluyen fiebre, tos y mialgia, diarrea, con o sin el desarrollo posterior de disnea2. Durante la epidemia de SARS-CoV de 2003, se administraron corticosteroides sistémicos como parte del tratamiento en pacientes infectados que desarrollarán una enfermedad respiratoria grave. Existen experiencias con respecto a la utilización de los corticoides como parte del tratamiento de otras infecciones virales, por ejemplo influenza3 y virus respiratorio sincicial4, no habiéndose demostrado resultados beneficiosos y registrándose en algunos casos eventos adersos importantes e incluso incremento en la mortalidad. Teniendo en cuenta esta evidencia indirecta, múltiples organizaciones y autoridades sanitarias sostuvieron que que los corticosteroides no deberían usarse para el tratamiento de COVID-19. Por lo tanto, los efectos terapéuticos y secundarios de la terapia con glucocorticoides sistémicos en pacientes con COVID-19 actualmente no están claros. La reciente publicación de los resultados preliminares de un ensayo aleatorizado multicéntrico (RECOVERY) reportando efectividad del tratamiento con bajas dosis de dexametasona en pacientes con infección grave por SARS-CoV-2; plantea la necesidad de realizar una revisión exhaustiva de la literatura actualmente disponible con el objetivo de identificar y valorar críticamente la evidencia sobre la efectividad y seguridad de la terapia con dexametasona en pacientes adultos con COVID-19, considerando su impacto sobre desenlaces clínicamente relevantes. METODOLOGÍA: Se utilizó la metodología GRADE para la evaluación de la certeza en la evidencia incluída. Para este fin se conformó un equipo multidisciplinario e independiente de conflictos de interés para realizar un informe de ETS. Se realizó una búsqueda amplia, no sistemática, en numerosas bases de datos, organismos sanitarios nacionales e internacionales, repositorios y bases de datos de ETS de distintas agencias, Guías de Práctica Clínica o Protocolos basados en Evidencia. RESULTADOS: La evidencia incluida indicó que el uso de glucocorticoides (dexametasona 6 mg/día por 10 días) en pacientes con neumonía por COVID-19 mostró reducir la mortalidad global a los 28 días, (22.9% vs. 25.7; RR 0.83, IC 95% 0.75 a 0.93), es decir que sería necesario tratar a 33 pacientes para evitar una muerte (NNT 33), (ALTA CONFIANZA). Se observó una disminución global significativa de progresión del cuadro respiratorio con requerimiento de AVM de los pacientes tratados (5,7% vs. 7.8%; RR 0.77; IC 95% 0.62 a 0.95). (CONFIANZA MODERADA). CONCLUSIONES: Se recomienda la administración de dexametasona 6 mg/día durante 10 días en los pacientes con neumonía severa por COVID y requerimientos de oxigenoterapia o AVM, teniendo las precauciones habituales para el uso de dosis bajas de corticoides.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Dexamethasone/administration & dosage , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
2.
s.l; IETSI; 2 jul. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1104045

ABSTRACT

INTRODUCCIÓN. La actual pandemia de COVID-19 constituye un reto sin precedentes para los sistemas de salud a nivel mundial. A medida que los médicos brindan atención cada vez a más pacientes con COVID-19 se ha notado y descrito en la literatura un fenómeno conocido extraoficialmente como "hipoxemia silenciosa" o "hipoxemia feliz". Este fenómeno poco común hace referencia a una disonancia entre los valores de saturación de oxígeno en sangre y la ausencia de síntomas relacionados con la dificultad respiratoria (taquipnea o respiración rápida, disnea, tiraje intercostal, fatiga, sofocación, hambre de aire, entre otros). En otras palabras, a pesar de no experimentar ningún síntoma o presentar únicamente síntomas generales leves (dolor de cabeza, tos leve, dolor de garganta, pérdida del olfato, entre otros), llama la atención que algunos pacientes no presenten síntomas de dificultad respiratoria notables a pesar de presentar bajos niveles de oxígeno en sangre (hipoxemia) (Tobin, Laghi, and Jubran 2020; Couzin-Frankel 2020). Inclusive, algunos autores han repo


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/therapy , Oximetry/instrumentation , Coronavirus Infections/therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Risk Factors
3.
Buenos Aires; s.n; 1 jul. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116521

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 1 de julio de 2020, su circulación se ha reportado en más de 210 países reportándose más de 4.200.000 casos activos y más de 6.300.000 casos cerrados, de los cuales el 8% de estos murió (514900 casos). El período de incubación de la infección por SARS-Cov-2 es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.3 La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. 3 Según datos observacionales de China, del 87,9% de los casos que fueron hospitalizados por fiebre, el 15,7% desarrolló un cuadro de neumonía severa. El departamento de medicina interna del Hospital de Brigham de la escuela de medicina de Harvard ha postulado una clasificación clínico-terapéutica de la enfermedad que divide el curso de la misma en diferentes etapas y a su vez identifica dos subconjuntos patológicos superpuestos pero diferentes entre sí, desencadenados el primero de ellos por el virus y el segundo por la respuesta del huésped al virus. TECNOLOGÍA: Tocilizumab es un anticuerpo monoclonal humanizado recombinante contra el receptor humano de interleucina 6 (IL-6) del subtipo de inmunoglobulina IgG1. Se administra lentamente (infusión durante 60 minutos) por vía intravenosa a una dosis de 8mg / kg en pacientes> 30 kg o 12 mg / kg en pacientes <30 kg. En pacientes con mala respuesta, se pueden administrar dos dosis adicionales (máximo 3 dosis en total) administradas, con un intervalo mínimo de 8 horas entre dosis. Tocilizumab se encuentra aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, su sigla del inglés Food and Drug Administration) desde el año 2017 para el tratamiento del síndrome de liberación de citocinas (CRS, por sus siglas del inglés cytokine release syndrome) grave o potencialmente mortal causado por terapia CAR-T (del inglés Chimeric Antigen Receptor T-Cell Immunotherapy). También tiene indicaciones aprobadas por la FDA para artritis reumatoide, arteritis de células gigantes, artritis idiopática juvenil poliarticular y artritis idiopática juvenil sistemática. La FDA ha autorizado el uso de tocilizumab para el tratamiento del COVID-19 dentro de ensayos clínicos de fase III.12 En la Argentina se encuentra aprobado por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su uso en el tratamiento de la artritis reumatoide. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de tocilizumab en el tratamiento de la infección por COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas y guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes sistemas de salud. RESULTADOS: Se incluyeron siete estudios observacionales, dos ETS y 16 GPC o recomendaciones, acerca del uso de tocilizumab en el tratamiento de la infección por COVID-19. Se incluyeron además dos comunicados de prensa acerca de resultados interinos de estudios aleatorizados. CONCLUSIONES: Evidencia de baja calidad proveniente de series de casos con infección severa por COVID-19, sugiere que, el agregado de tocilizumab a otras terapias de sostén, podría reducir la mortalidad de estos pacientes y se asociaría a un aumento de infecciones secundarias. Sin embargo, la incertidumbre acerca de la eficacia del tocilizumab es elevada, al contar con datos parciales del análisis interino de un ensayo clínico que no encontró una ventaja en cuanto a mortalidad o necesidad de asistencia respiratoria mecánica asociada al uso de tocilizumab en pacientes con infección respiratoria por COVID-19. Esta incertidumbre, no permite emitir una recomendación a favor o en contra de su empleo. Sin embargo, es importante tener en cuenta que se encuentran en curso 58 estudios experimentales a la fecha de realizar este documento, por lo que puede ser que la incertidumbre actualmente existente se reduzca en el corto a mediano plazo. El Ministerio de Salud de la Argentina no recomienda su empleo, debido a la falta de certeza en torno a su efectividad, asociado a su elevado costo. Entidades como la Organización Mundial de la Salud o el Centro de Control de Infecciones de los Estados Unidos, no mencionan su uso. Algunas organizaciones como la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Quebec, y un consenso de expertos en Bélgica, mencionan su uso en el contexto de un ensayo clínico y en casos graves o críticos. El consenso de expertos de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Italia (Lombardía) y el Consejo de Salud Chino, recomiendan su uso en pacientes con enfermedad respiratoria grave. Debido a la urgencia en la realización de este documento relacionado con la pandemia por COVID-19, este documento difiere de los usualmente disponibles en su proceso, formato y tiempos de consulta pública.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Antibodies, Monoclonal, Humanized/therapeutic use , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
4.
Buenos Aires; s.n; 14 jul. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116526

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta este 01 de abril su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 800.000 casos y la muerte 40.000 personas. El período de incubación de la infección por 2019­nCoV es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible. La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. En los casos con mal pronóstico, el paciente presenta un importante deterioro respiratorio en 4-8 días. Las imágenes radiológicas muestran generalmente neumonía focal o generalizada semejante al síndrome de distress respiratorio agudo. La mayoría de los casos graves requieren ingreso hospitalario, siendo mayoritariamente casos primarios en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa media de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es cercana al 49%, siendo los valores más elevados en pacientes masculinos de más de 50 años con comorbilidades múltiples. Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén no existiendo hasta el momento tratamiento farmacológico específico curativo. Los tratamientos que se han propuestos son: inhibidores de la ARN polimerasa dependiente de ARN (remdesivir, favipiramir), inhibidores de la neuraminidasa (oseltamivir), inhibidores de la proteasa (lopinavir/ritonavir, desulfura, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina 2, inhibidores de quinasa (imatinib, baricitinib, ribavirin), inmunomoduladores (plasma de convaleciente, anticuerpos anti receptor IL-6 como tocilizumab y otros como interferón , glucocorticoides , umifenovir, cloroquina, etc.). De los tratamientos antivirales, el remdesivir reduciría el tiempo de mejoría en pacientes con COVID-19 y está recomendada por el Instituto Nacional de Estados Unidos y la agencia nacional española de medicamentos para pacientes con cuadros respiratorios graves. Dada la falta de vacunas o tratamientos específicos para el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, se postula el uso de favipiramir o umifenovir para el tratamiento de pacientes COVID-19 positivos como drogas antivirales que se usan en otros cuadros virales respiratorios. TECNOLOGÍA: El umifenovir es una droga propuesta y aprobada en China y Rusia como droga sintética administrada por vía oral para infecciones virales. Tiene efectos inmunomoduladores para prevenir y curar la gripe influenza A y B, así como la hepatitis B y C. El favipiravir es un inhibidor de la ARN polimerasa dependiente de ARN contra la gripe y varios otros virus de ARN 7. En influenza, el efecto beneficioso se ha atribuido a una disminución de la carga viral pulmonar y los niveles de TNF-alfa en las vías respiratorias. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de favipiravir o umifenovir en infección por COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron dos RS para umifenovir, un estudio observacional controlado para favipiravir, un estudio observacional controlado para favipiravir versus umifenovir, así como 13 GPC y recomendaciones de sociedades científicas. CONCLUSIONES Evidencia de muy baja calidad proveniente de estudios observacionales (publicación preliminar de revisiones sistemáticas) podría sugerir que el uso de favipiravir o umifenovir comparado con otros antivirales o atención estándar reduciría los tiempos hasta la negativización viral determinada por PCR en los pacientes con COVID-19 leves o moderados, sin encontrar diferencias en la mejoría de los síntomas a los 14 días. No evaluaron tasas de mortalidad. Evidencia de muy baja calidad proveniente de un estudio observacional controlado que compara favipiravir versus umifenovir no encontró diferencias entre ambos tratamientos en días a la recuperación, ni en la mejoría de ningún síntoma a los 7 días. No evaluaron tasas de mortalidad. Ninguna de las guías o protocolos gubernamentales o de sociedades científicas recomiendan el uso de favipiravir o umifenovir para COVID-19. Tampoco se encontraron políticas de cobertura que los mencionen. Algunos ensayos clínicos aleatorizados que evalúan la eficacia y seguridad de estas drogas en pacientes con cuadros respiratorios por COVID-19 se encuentran en curso y podrían cambiar esta evidencia.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , RNA Polymerase I/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
5.
Ciudad de México; CENETEC; 19 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1104192

ABSTRACT

Tipos de Pruebas disponibles Actualmente, las pruebas de laboratorio utilizadas para la enfermedad respiratoria COVID-19 causada por el virus SARS-CoV-2, incluyen métodos basados en la detección de ácidos nucleicos del virus y en la reacción antígeno-anticuerpo (IgM/IgG) producidos en respuesta a la infección. La detección rápida de casos y contactos se hizo crítica para responder eficazmente al brote de COVID-19. A continuación, se describen los 3 tipos principales de pruebas diagnósticas con las que se puede detectar el virus SARS-CoV-2 1 : Moleculares: Detectan ácidos nucleicos de SARS-CoV-2. La prueba de Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR), ha sido la prueba de primera línea usada frente al brote de SARS-CoV-2. La PCR es el estándar de referencia para el diagnóstico molecular de agentes infecciosos, ya que es una técnica capaz de proporcionar una sensibilidad y especificidad cercanas al 100% con ensayos diseñados adecuadamente en situaciones controladas2. El tiempo que tarda en obtenerse el resultado es de 4 a 6 horas; Detección de Antígenos: Detectan antígenos de SARS-CoV-2. Están destinadas a la detección cualitativa de la proteína del antígeno viral SARS-COV-2 en muestras de suero y plasma humano o también en muestras nasales o nasofaríngeas; Detección de Anticuerpos: Identifican anticuerpos de SARS-CoV-2. Miden la cantidad de anticuerpos o proteínas presentes en la sangre cuando el organismo responde a una infección específica. Se reconoce que estas son menos complejas que las moleculares y se usan únicamente para identificar anticuerpos, lo que limita su efectividad para el diagnóstico; sin embargo, como se indica en la guía actualizada, la FDA no tiene la intención de objetar la distribución y el uso de pruebas para identificar anticuerpos contra el SARS-CoV-2., cuando las pruebas han sido validadas. RECOMENDACIONES O CRITERIOS PARA LA REALIZACIÓN DE LAS PRUEBAS: Organización Mundial de la Salud (OMS): 1. La decisión de aplicar pruebas de laboratorio para la enfermedad de COVID-19, debe estar basada en factores clínicos y epidemiológicos que estén estrechamente ligados con la probabilidad de estar infectado. Pueden ser considerados pacientes asintomáticos o ligeramente sintomáticos, en caso de que hayan tenido contacto con un caso positivo de COVID-19. Así mismo, los protocolos de detección deben adaptarse a la situación local. 2. Es prioritario recoger muestras y realizar rápidamente pruebas apropiadas de los casos sospechosos 1, que de acuerdo con la OMS y en concordancia con el "Lineamiento Estandarizado para la Vigilancia Epidemiológica y por Laboratorio de COVID-19"4 , elaborada por la Secretaria de Salud, se define como caso sospechoso aquella persona de cualquier edad que presente enfermedad respiratoria aguda leve o grave y que cuente con alguno de los siguientes antecedentes, hasta 14 días previos al inicio de síntomas: 3. Haber estado en contacto con un caso confirmado o bajo investigación a COVID-19. 4. Viaje o estancia en países con transmisión local comunitaria de COVID-19. 5. Los pacientes positivos, deben ser aislados e investigados los contactos cercanos que hayan tenido durante los dos días previos al desarrollo de los síntomas, para realizarles pruebas solamente si presentan síntomas de COVID-19. 6. El algoritmo de laboratorio que debe realizarse, será el de la influenza recomendado por la OPS para la vigilancia rutinaria. Por lo que las pruebas para el COVID-19, deben considerarse sólo para pacientes que cumplan con la definición de caso sosechoso, una vez descartada la influenza y la influenza aviar. PRUEBAS EMERGENTES: Para atender la demanda mundial se han desarrollado recientemente diversas pruebas diagnósticas que prometen ser más rápidas que la PCR utilizada actualmente. La Food and Drug Administration (FDA) ha emitido autorización para alrededor de 30 pruebas diagnósticas, entre las que se destacan por su rapidez en ofrecer resultados las siguientes pruebas moleculares: 1. Xpert Xpress SARS-CoV-2 (Cepheid)9 ; prueba "point of care" molecular automatizada para la detección cualitativa de SARS-CoV-2, que ofrece resultados en 45 minutos. Para su determinación, se necesita del equipo GeneXpert. No se han reportado datos sobre la sensibilidad y especificidad de esta prueba. Actualmente se están corriendo protocolos de validación en Estados Unidos, financiados en parte por el Departamento de Salud y Servicios Sociales de ese país. Esta prueba cuenta con autorización de COFEPRIS. 2. Cobas® (Roche)10; ensayo cualitativo que permite la detección de ácidos nucleicos en muestras de pacientes que cumplen con los criterios clínicos y/o epidemiológicos de COVID-19. Las pruebas son para uso en los sistemas automatizados de alto rendimiento cobas® específicos, los cuales proporcionan hasta 96 resultados en aproximadamente tres horas. No se cuenta con datos de sensibilidad y especificidad específicos de esta prueba para la detección del virus SARS-CoV-2. Esta prueba cuenta con autorización de COFEPRIS. 3. ID NOWTM COVID19 (Abbott)11; prueba molecular rápida in vitro que identifica el ARN del virus SARS-CoV-2 en muestras nasales y nasofaríngeas. Los resultados se obtienen en un lapso de 13 minutos en caso de ser negativos y en 5 en caso de ser positivo. Para su realización se requiere de un pequeño equipo de identificación molecular denominado ID NOW. Aún no se cuenta con información sobre su sensibilidad y especificidad. Esta prueba no está disponible fuera de los Estados Unidos y por ahora la empresa no tiene planes de ofrecerla en otros países, por lo que Abbott no ha iniciado ningún proceso regulatorio en México para esta prueba. El 14 de mayo, la FDA emitió una alerta sobre posibles problemas de precisión de esta prueba, derivado de los resultados falsos negativos que se han presentado. Se investiga si la posible causa podría deberse a los tipos de hisopos utilizados o al tipo de medio de transporte viral. La empresa Abbott se ha comprometido a realizar estudios con diseño adecuado y trabajará en conjunto con la FDA, la cual comunicará públicamente cualquier actualización. Esta prueba no ha sido aprobada por COFEPRIS. Cabe mencionar que ninguna de esas tres pruebas ha sido aprobada por la FDA y han sido autorizadas únicamente bajo la indicación de "Uso de emergencia" para uso en laboratorios certificados para la detección de ácido nucleico del SARS-CoV-2.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/diagnosis , Polymerase Chain Reaction/methods , Coronavirus Infections/diagnosis , Diagnostic Techniques and Procedures/instrumentation , Betacoronavirus/isolation & purification , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
6.
s.l; IETSI; 6 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1104042

ABSTRACT

INTRODUCCIÓN: A la fecha, no está aprobado el uso de vacunas o tratamientos farmacológicos específicos contra la COVID-19. No obstante, algunos especialistas vienen recomendando el uso de tratamientos antiinflamatorios con el objetivo de reducir o bloquear los efectos de la tormenta de citoquinas (Sarzi-Puttini et al. 2020), la cual juega un rol fundamental en la fisiopatología del COVID-19(Siddiqi and Mehra 2020). Anakinra es una terapia biológica que bloquea la actividad de la IL-1 alfa y beta mediante la inhibición competitiva de los receptores de IL-1. Este medicamento se encuentra aprobado para el tratamiento de enfermedades inflamatorias, tales como la artritis reumatoide, la enfermedad inflamatoria multisistémica neonatal, el síndrome de activación macrofágica, la artritis idiopática juvenil sistémica, y la enfermedad de Still del adulto (FDA 2005; EMA 2018). Su rol en enfermedades infecciosas proviene de cierta evidencia que indica que el uso de anakinra podría reducir la mortalidad o los eventos relacionados a muerte en los pacientes con sepsis severa, aunque dichos hallazgos no resultaron estadísticamente significativos (Fisher et al. 1994; Opal et al. 1997). Así, algunos investigadores han planteado que el bloqueo temprano de la vía inflamatoria mediada por la interleuquina (IL) 1 podría reducir el riesgo de agravamiento de los pacientes con COVID-19; evitando así el requerimiento de soporte ventilatorio invasivo o la mortalidad(Bilia et al. 2020; Wampler Muskardin 2020; Muñoz-Jiménez, Rubio-Romero, and Marenco de la Fuente 2020). MÉTODOS: Se llevó a cabo una revisión rápida de la literatura con respecto a la eficacia y seguridad de anakinra en el tratamiento de pacientes adultos con COVID-19. Para ello se llevó a cabo una búsqueda sistemática en MEDLINE a través de PubMed, en Cochrane Library y en repositorios de pre-impresiones de publicaciones científicas medRxiv (medrxiv.org) y bioRxiv (bioRxiv.org), con el objetivo de identificar guías de práctica clínica (GPC), revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos, estudios observacionales y serie de casos clínicos (reporte de al menos cinco pacientes). No se incluyeron reportes de casos clínicos individuales. Asimismo, se realizó una búsqueda manual en las páginas web de grupos dedicados a la investigación y educación en salud, así en las principales sociedades o instituciones especializadas, tales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Adicionalmente, se buscaron ensayos clínicos en desarrollo o que no hayan sido publicados en la página web www.clinicaltrials.gov, http://apps.who.int/trialsearch, y http://www.chictr.org.cn que contengan estudios acerca de anakinra para COVID-19, y así disminuir el sesgo de publicación. Finalmente, se consideró extraer información con una estrategia de "bola de nieve" mediante la revisión de las listas de referencias de las revisiones sistemáticas, estudios primarios y revisiones narrativas seleccionadas que sean de relevancia. RESULTADOS. Guías de práctica clínica (GPC) 1. Centers for Disease Control and Prevention. Coronavirus Disease 2019 (COVID-19).(CDC 2020). 2. Organización Mundial de la Salud. Clinical management COVID-19 (OMS 2020). 3. National COVID-19 Clinical Evidence Taskforce. Caring for people with COVID-19. Supporting Australia's healthcare professionals with continually updated, evidence-based clinical guidelines (National COVID-19 Clinical Evidence Taskforce 2020). CONCLUSIONES: Con la evidencia disponible al día 06 de junio del 2020 no es posible llegar a conclusiones que permitan brindar recomendaciones a favor respecto al uso de anakinra en el tratamiento de COVID-19. Los estudios disponibles a la fecha son sólo exploratorios, por lo que se requieren de ECA con diseños adecuados para determinar si existe un beneficio en desenlaces clínicamente relevantes, que pueda ser atribuible a anakinra en los pacientes con COVID-19 moderado a severo, varios de los cuales se encuentran en curso. En el Perú, la investigación clínica con diseños aleatorizados en el uso de anakinra en pacientes COVID-19 es un área de oportunidad y que las instituciones de salud pueden fomentar y facilitar,


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Interleukin 1 Receptor Antagonist Protein/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
7.
s.l; IETSI; 1 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1104040

ABSTRACT

GENERALIDADES. La ozonoterapia (OT) se considera un tipo de medicina alternativa que consiste en administrar una mezcla de ozono (O3) y oxígeno (O2) al cuerpo bajo la hipótesis que tendría un efecto viricida, antioxidante e inmunomodulador. Se utiliza como tratamiento complementario en diversas enfermedades. Las concentraciones son de 1-5% de O3 más 95-99% de O2, infundidos por vías tópicas, enterales o parenterales pero nunca vía respiratoria (Rowen y Robins 2020; Hidalgo-Tallón y Torres 2013). Algunas sociedades y clínicos en torno al tema refieren que las vías de administración para la ozonoterapia pueden agruparse en sistémicas o locales. Las vías sistémicas incluyen la auto hemoterapia mayor (AHTM), la auto hemoterapia menor (AHTm), la insuflación rectal y la insuflación vaginal; mientras que las vías locales incluyen las inyecciones intradérmicas, intramusculares, intraarticulares, periarticulares o intradiscales. En el caso de las auto hemoterapias, el procedimiento consiste en extraer sangre del paciente en diferentes volúmenes que comprenden 100 a 250 ml (AHTM) y 10 ml (AHTm), mezclarlo con ozono médico (oxígeno-ozono) y re-introducirlo al paciente ya sea por vía endovenosa (AHTM) o intramuscular (AHTm)(AEPROMO[Internet] 2020). El mecanismo de acción de la ozonoterapia no se conoce con certeza. Por un lado, el uso de la ozonoterapia para el tratamiento de infecciones virales se basaría en la acción fuertemente oxidante y viricida del gas de ozono (Burleson, Murray, y Pollard 1975; Di Mauro et al. 2019), que llevaría a la destrucción directa de los componentes de superficie de la cápside viral (Elvis y Ekta 2011). Por otro lado, se basaría en la hipótesis que estimula la respuesta antioxidante que regula la producción de algunas citoquinas proinflamatorias y que podría influir en la respuesta inmune contra las infecciones (IL10, IL-1B y TNF-a) (Delgado-Roche et al. 2017). Es de notar que la FDA señala que los beneficios del ozono en la medicina aún no están comprobados (FDA 2019). El planteamiento del uso de la OT como tratamiento del COVID-19 se basa en evidencia de muy baja calidad procedente de estudios in vitro que muestran la capacidad del ozono para inactivar virus (Jiang et al. 2019) o inducir la expresión de enzimas antioxidantes (Pecorelli et al. 2013) y citoquinas (IFN-gamma, TNF-a y IL-4) relacionadas a la inmunidad celular (Larini y Bocci 2005). Otros estudios preclínicos realizados en animales muestran que la exposición al ozono (preventiva o como terapia complementaria a antibióticos) se relaciona con menor daño de tejido pulmonar luego de infecciones bacterianas y sepsis (Yamanel et al. 2011; Z. Wang et al. 2018). Por otro lado, los estudios clínicos no controlados muestran que la OT induce cambios bioquímicos y menor carga viral en pacientes con virus de la Hepatitis B (Jiao y Peng 2008), aumento de enzimas antioxidantes en sujetos sanos luego de la OT (Re et al. 2014) y regulación de citoquinas proinflamatorias en pacientes con esclerosis múltiple (Delgado-Roche et al. 2017). Estos datos han dado pie a la investigación de sus efectos en pacientes con COVID-19. En este sentido, el objetivo del presente reporte breve es evaluar la mejor evidencia disponible a la fecha en torno a la eficacia y seguridad del uso de la ozonoterapia como tratamiento para pacientes COVID-19. MÉTODOS: Se llevó a cabo una búsqueda sistemática rápida de la literatura con respecto al uso de la ozonoterapia para el tratamiento del COVID-19. Para ello se ingresó a las principales bases de datos de PubMed, Cochrane Library y Google Scholar. Asimismo, se amplió la búsqueda de manera manual revisando las referencias bibliográficas de estudios previamente identificados. Además, se consultó en los portales web de la Organización de la salud (OMS) y la Organización panamericana de la salud (OPS), agencias reguladoras como la FDA y la European Medicines Agency (EMA) y agencias evaluadoras de tecnologías sanitarias como la National Institute for Health and Care Excellence (NICE), la Scottish Medicine Consortium (SMC), la Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health (CADTH). Por último, debido a que COVID-19 es una enfermedad de reciente aparición y la generación de nueva evidencia sucede en tiempo real, se revisó en la base de datos de medRxiv para identificar artículos científicos que estuviesen en proceso de publicación y en las páginas de ClinicalTrial.gov y Chinese Clinical Trial Registry (http://www.chictr.org.cn) para identificar los estudios clínicos en curso. RESULTADOS. Se identificó un informe técnico, un reporte de casos y cinco ensayos clínicos en curso. CONCLUSIONES: La ozonoterapia (OT) consiste en la administración de ozono médico (oxígeno-ozono) al cuerpo (la vía de administración es variable) con el fin de ejercer un efecto viricida, antioxidante e inmunomodulador. El planteamiento del uso de la OT como tratamiento del COVID-19 se basa en evidencia de baja calidad disponible para otras afecciones víricas, sin embargo, la experiencia clínica en pacientes con COVID-19 es aún es limitada. Hasta la fecha de elaboración del presente reporte breve, no se cuenta con resultados de ensayos clínicos aleatorizados y controlados que evalúen el uso de la OT en comparación con el no uso en pacientes COVID-19. Solo se dispone de un reporte de casos (experiencia de dos casos) y un informe técnico desarrollado por el comité científico internacional de ozonoterapia que recomienda el uso de la OT para pacientes COVID-19 con base en evidencia de muy baja calidad disponible para otros virus y patologías. Adicionalmente se han identificado 5 ECA en curso que tienen como objetivo evaluar la eficacia y seguridad de la OT en comparación con no usar OT en pacientes COVID-19. Con todo ello, a juzgar por la evidencia científica hasta el momento, no es posible sostener técnicamente una recomendación a favor de la ozonoterapia para pacientes COVID-19. La comunidad médica y científica internacional se encuentran a la espera de la publicación formal de los ensayos clínicos actualmente en proceso para poder diferenciar los efectos clínicos de la ozonoterapia, especialmente en lo referente a si los potenciales beneficios superan los posibles daños asociados a la OT en pacientes con COVID-19.


Subject(s)
Humans , Oxygen Inhalation Therapy , Ozone/therapeutic use , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
8.
s.l; IETSI; 26 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1104039

ABSTRACT

ACTUALIZACIÓN AL 26 DE JUNIO DE 2020: Desde la última actualización del presente reporte breve (20 de mayo de 2020) hasta el momento actual, se sigue difundiendo información en medios internacionales acerca de nuevos resultados de investigaciones sobre el uso de anticoagulantes parenterales en pacientes con COVID-19. En tal sentido, como parte de los reportes breves que viene publicando el IETSI, es necesario actualizar y revisar la evidencia disponible del uso de anticoagulantes parenterales, como las heparinas de bajo peso molecular (HBPM), en pacientes con COVID-19, sea como tratamiento o profilaxis en cualquier contexto clínico de la enfermedad (ambulatorio, hospitalario y/o la UCI). Se realizó una búsqueda bibliográfica rápida de la literatura (hasta el 26 de junio de 2020) en relación a la eficacia y seguridad del tratamiento anticoagulante en el tratamiento de pacientes adultos con COVID-19. Se debe precisar que, debido a la velocidad con la que se genera información sobre COVID-19 y el desfase entre la publicación de los artículos científicos y su indización en bases de datos, es posible que algunos estudios publicados no hayan podido ser identificados en versiones previas del documento. Por ello, para la búsqueda de nueva evidencia, no se consideró restricciones respecto a la fecha de publicación de los documentos. METODOLOGÍA: Se llevó a cabo una búsqueda sistemática en MEDLINE a través de PubMed, en Cochrane Library, LILACS y en los repositorios de preimpresiones de publicaciones científicas medRxiv (medrxiv.org) y bioRxiv (bioRxiv.org). Asimismo, se realizó una búsqueda manual en las páginas web de instituciones líderes en salud e investigación como la Organización Mundial de la Salud (OMS), Centers for Disease Control and Prevention (CDC), National Institute for Health and Care Excellence (NICE), Canadian Agency for Drugs and Technologies in Health (CADTH), Institut für Qualität und Wirtschaftlichkeit im Gesundheitswesen (IQWiG), sociedad de especialistas internacionales, entre otras. Adicionalmente, se buscaron ensayos clínicos en desarrollo relacionados al tema en las páginas web de registros de estudios clínicos del National Institutes of Health de los Estados Unidos (NIH) (www.clinicaltrials.gov), OMS (http://apps.who.int/trialsearch) y el registro de ensayos clínicos de China (http://www.chictr.org.cn). Para finalizar, se revisaron las referencias bibliográficas de los estudios previamente seleccionados; con la finalidad de encontrar documentos de relevancia para la presente revisión. A la fecha, no se dispone de ensayos clínicos que evalúen la eficacia y seguridad de los anticoagulantes en pacientes con COVID-19. Para este rporte breve, se identificaron 09 nuevos documentos (06 estudios observacionales [incluyendo una prepublicación] y 03 guías de práctica clínica) sobre el uso de anticoagulantes parenterales en el tratamiento o profilaxis de pacientes con COVID-19. Adicionalmente, en la página web del NIH (www.clinicaltrials.gov) se identificó un nuevo registro sobre un ensayo clínico fase III (respecto a los reportados anteriormente en versiones previas de este documento) que a la fecha viene reclutando participantes. El objetivo de este ensayo clínico es evaluar el empleo de rivaroxaban, comparado con heparina de bajo peso molecular (HBPM), en pacientes con presentación grave de COVID-19 (registrado el 04 de junio de 2020). ANÁLISIS: A la fecha 26 de junio, no existe evidencia publicada en bases de datos internacionales generada a partir de ensayos clínicos aleatorizados que permitan evaluar la eficacia y seguridad de los anticoagulantes para la profilaxis o el tratamiento de pacientes con COVID-19. Desde la última versión de este reporte breve, se han publicado seis estudios observacionales retrospectivos (uno de ellos es una preimpresión) sobre el uso terapéutico o profiláctico de los anticoagulantes en pacientes con COVID-19. Respecto a lo reportado en estos estudios, los resultados son contradictorios sobre el beneficio del uso de anticoagulantes en la reducción de muertes o formas graves de COVID-19 con el empleo. Además, se observa una alta incidencia de eventos trombóticos a pesar de uso de profilaxis antitrombótica. Dada su naturaleza retrospectiva, estos estudios presentan limitaciones metodológicas que limitan concluir el efecto de los anticoagulantes en la población de interés (pacientes con COVID-19). CONCLUSIONES (VERSIÓN 26 DE JUNIO DE 2020): A la fecha 26 de junio de 2020, no se dispone de evidencia científica generada en ensayos clínicos aleatorizados sobre la eficacia y seguridad de la anticoagulación parenteral en pacientes con COVID-19. La evidencia disponible a la actualidad en torno al uso de anticoagulantes parenterales en pacientes con COVID-19 proviene únicamente de estudios observacionales retrospectivos que presentan diversas limitaciones metodológicas, lo que no permite una evaluación objetiva de la eficacia y seguridad de los anticoagulantes en pacientes con COVID-19, así como resultados contradictorios respecto a su potencial beneficio. Las recomendaciones realizadas en las GPC identificadas se sustentan principalmente en estudios realizados en población de pacientes hospitalizados en general y no en pacientes con COVID-19. Con ello, en base a lo descrito, la evidencia disponible hasta la fecha (26 de junio), las limitaciones metodológicas de los estudios observacionales retrospectivos disponibles a la actualidad, así como la falta de evidencia generada a partir de ensayos clínicos aleatorizados sobre la eficacia y seguridad de anticoagulantes en pacientes con COVID19, el IETSI mantiene la conclusión señalada en la versión previa de este documento, la que señala que no es posible justificar una recomendación a favor del uso de anticoagulantes en pacientes con COVID-19. Es menester permanecer atentos a los resultados de los ensayos clínicos actualmente en curso.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Heparin, Low-Molecular-Weight/therapeutic use , Anticoagulants/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
9.
Brasília; s.n; maio 2020.
Non-conventional in Portuguese | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1099659

ABSTRACT

INTRODUÇÃO: O coronavírus da Síndrome Respiratória Aguda Grave 2 (abreviado para SARSCoV-2, do inglês Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2), anteriormente conhecido como novo coronavírus (2019-nCoV), é um agente zoonótico recémemergente que surgiu em dezembro de 2019, em Wuhan, China, causando manifestações respiratórias, digestivas e sistêmicas, que se articulam no quadro clínico da doença denominada COVID-19 (do inglês Coronavirus Disease 2019). Ainda não há informações robustas sobre a história natural da doença, tampouco sobre as medidas de efetividade para o manejo clínico dos casos de infecção pelo COVID19, restando ainda muitos detalhes a serem esclarecidos. No entanto, sabe-se que o vírus tem alta transmissibilidade e provoca uma síndrome respiratória aguda que varia de casos leves ­ cerca de 80% ­ a casos muito graves com insuficiência respiratória - entre 5% e 10% dos casos ­, os quais requerem tratamento especializado em unidades de terapia intensiva (UTI). Sua letalidade varia, principalmente, conforme a faixa etária. TECNOLOGIA: Os testes de diagnóstico para a COVID-19 se destacaram na pandemia de coronavírus em andamento como uma ferramenta essencial para rastrear a propagação da doença. Uma ampla gama de testes diagnósticos para o SARS-CoV-2 está disponível comercialmente, alguns dos quais receberam autorizações para uso por várias agências reguladoras nacionais. Com as informações da sequência genética devidamente identificadas, os testes de diagnóstico baseados na detecção da sequência viral por reação em cadeia da polimerase com transcriptase reversa (RT-PCR) ou plataformas de sequenciamento logo se tornaram disponíveis. Isso permitiu a confirmação do diagnóstico e melhores estimativas da atividade da infecção, que vêm aumentando em velocidades alarmantes. Para a detecção mais sensível de SARS-CoV, MERS-CoV e SARS-CoV-2, recomendavam-se a coleta e o teste de amostras respiratórias superiores e inferiores. O diagnóstico de casos suspeitos era confirmado por testes de RNA com RT-PCR em tempo real ou sequenciamento de próxima geração. Foi demonstrado que o RNA viral poderia ser detectado a partir do swab nasal e faríngeo, lavagem broncoalveolar e plasma sanguíneo usando RT-PCR direcionado ao gene do vírus (5). O padrão-ouro para diagnóstico laboratorial da COVID-19 é a reação da transcriptase reversa, seguida de reação em cadeia da polimerase (RT-PCR) para amostras coletadas no trato respiratório superior ou inferior. OBJETIVO: O objetivo deste relatório é analisar a acurácia dos testes diagnósticos registrados na Agência Nacional de Vigilância Sanitária (ANVISA) até a presente data. METODOLOGIA: foi realizada uma busca por diagnósticos para COVID-19 com registros vigentes na ANVISA. Para tal, foram utilizados os termos "COVID 19", SARS e coronavírus no campo de consulta de registro de produtos para saúde no site da Agência (https://consultas.anvisa.gov.br/#/saude/). Os passos para acesso ao banco de dados de produtos diagnósticos na ANVISA são: 1) consulta produtos; 2) consulta a banco de dados; 3) produtos para a saúde e 4) pesquisa de produtos para a saúde registrados. CONCLUSÕES: A ANVISA já avaliou mais de 120 pedidos de registro de produtos para testagens relacionadas à COVID-19 desde o dia 18 de março. A maior parte das petições aguarda complementação de informações por parte das empresas e outras estão sendo analisadas com prioridade. O tempo médio para avaliação dos registros na ANVISA gira em torno de 15 dias. Atualmente, mais da metade dos registros concedidos diz respeito a testes rápidos para anticorpos. Até a presente data, foram registrados 64 testes para diagnóstico da COVID-19, sendo 15 deles moleculares. O teste de polymerase chain reaction em tempo real (RT-PCR) para identificação de SARS-CoV-2 é um teste de elevada sensibilidade e especificidade, ainda que os doentes com maior carga viral possam ter maior probabilidade de um teste positivo. Os testes moleculares baseados em RNA exigem instalações laboratoriais específicas com níveis restritos de biossegurança e técnica. A sensibilidade e especificidade dos testes sorológicos variaram entre os fabricantes. É importante destacar que uma baixa sensibilidade do teste diagnóstico pode resultar em uma maior probabilidade de detectar falsos-negativos, o que poderia interferir principalmente em casos de indivíduos assintomáticos. Em geral, a sensibilidade dos testes foi superior a 85% e a especificidade, superior a 94%. Os testes sorológicos medem a quantidade de dois anticorpos (IgG e IgM) que o organismo produz quando entra em contato com um invasor. Contudo, o desenvolvimento da resposta de um anticorpo à infecção pode ser dependente do hospedeiro e levar tempo. No caso de SARS-CoV-2, estudos iniciais sugerem que a maioria dos pacientes se converte entre 7 e 11 dias após a exposição ao vírus, embora alguns pacientes possam desenvolver anticorpos mais cedo. Devido a esse atraso natural, o teste de anticorpos pode não ser útil no cenário de uma doença aguda (11). Os testes de anticorpos para SARS-CoV-2 podem facilitar (i) o rastreamento de contatos (os testes baseados em RNA também podem ajudar); (ii) a vigilância sorológica nos níveis local, regional, estadual e nacional; e (iii) a identificação de quem já teve contato com o vírus e, portanto, pode (se houver imunidade protetora) ser imune (11,12). Alguns conjuntos de reagentes para testes sorológicos foram autorizados pela ANVISA em caráter emergencial devido à gravidade da situação e à necessidade de ampliar a testagem da população, mas a validação desses reagentes pelos laboratórios é fundamental, uma vez que poucos trabalhos conseguiram ser publicados até o momento. As aprovações estão de acordo com a Resolução da Diretoria Colegiada (RDC) 348/2020, que define os critérios e os procedimentos extraordinários e temporários para tratamento de petições de registro de medicamentos, produtos biológicos e produtos para diagnóstico in vitro, e mudança pós-registro de medicamentos e produtos biológicos em virtude da emergência de saúde pública internacional decorrente do novo coronavírus. Na RDC, para registro de testes diagnósticos, a ausência de qualquer estudo de desempenho ou restrição de dados deve ser justificada por motivações técnicas que permitam a avalição da confiabilidade dos resultados e da efetividade diagnóstica do produto. Os registros concedidos nas condições dessa Resolução terão a validade de um ano, exceto para situações em que a avaliação da estabilidade seja apresentada por comparação com produtos similares e os demais critérios descritos no Regulamento sejam atendidos. Nesse caso, poderão ter a concessão regular de validade de registro de produtos para saúde por um período de 10 anos. Em resumo, as duas categorias de testes para SARS-CoV-2 podem ser úteis nesse surto, pois, eventualmente, a coleta de múltiplas amostras, regiões e em tempos diferentes durante a evolução da doença pode ser necessária para o diagnóstico da COVID-19.


Subject(s)
Humans , Enzyme-Linked Immunosorbent Assay/instrumentation , Chromatography, Affinity/instrumentation , Fluorescent Antibody Technique/instrumentation , Coronavirus Infections/diagnosis , Reverse Transcriptase Polymerase Chain Reaction/instrumentation , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
10.
Ciudad de México; CENETEC; 19 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1104209

ABSTRACT

CONTEXTO: Debido a la contingencia por COVID-19 provocada por el nuevo coronavirus, SARS-CoV-2, en la actualidad hay una intensa investigación de alternativas terapéuticas que sean seguras y eficaces. (Hay registrados 2208 protocolos de estudios en ClinicalTrials.gov1). Con el propósito de conocer el panorama terapéutico actual contra COVID-19, se realizó una búsqueda exhaustiva de las alternativas que han demostrado cierta eficacia en esta infección, concluyendo que los estudios que se han realizado tienen limitaciones metodológicas. Se trata de estudios no controlados, con alta probabilidad de sesgos que comprometen la validez interna y externa, consideran evidencia indirecta o la experiencia de expertos ante esa emergencia sanitaria, por lo que toda recomendación derivada de estos documentos debe de tomarse con extrema cautela. El uso de esas alternativas debe considerar los riesgos y los beneficios en casos individuales, en una decisión compartida entre médicos, pacientes y familiares ya que la mayoría de la evidencia se considera de baja o muy baja calidad. A la fecha no existe tratamiento específico en contra de este virus. BÚSQUEDA REALIZADA: Inmunoglobulinas intravenosas: Las inmunoglobulinas intravenosas (IgIV) es un grupo de IgG obtenido de donantes sanos, expuestos a enfermedades infecciosas endémicas, vacunas y microorganismos ubicuos que participan en la producción de anticuerpos IgG contra diferentes microorganismos y sus productos. El uso de inmunoglobulina intravenosa se ha


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Ribavirin/therapeutic use , Thymosin/therapeutic use , Ivermectin/therapeutic use , Dexamethasone/therapeutic use , Chloroquine/therapeutic use , Immunoglobulins, Intravenous/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Ritonavir/therapeutic use , Lopinavir/therapeutic use , Darunavir/therapeutic use , Cobicistat/therapeutic use , Sofosbuvir/therapeutic use , Hydroxychloroquine/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
11.
Lima; Instituto Nacional de Salud; jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116135

ABSTRACT

ANTECEDENTES: La enfermedad por el coronavirus 2019 (COVID-19), causada por el coronavirus 2 del Síndrome respiratorio agudo grave ó SARS-CoV-2 fue inicialmente reportada en Wuhan, China en diciembre de 2019(1). El espectro de la enfermedad es amplio e incluye desde cuadros leves y autolimitados hasta neumonía atípica severa y progresiva, falla multiorgánica y muerte (2,3). Se ha estimado que la proporción de asintomáticos oscilaría entre un 17,9% hasta un 30.8% del total de infectados y se ha descrito el rol de este grupo en la transmisión de la infección; por lo que existe una urgente necesidad de contar con un antiviral eficaz y seguro (4,5). La Hidroxicloroquina y Cloroquina, han sido propuestas como potencial alternativa terapéutica para COVID-19 debido a su actividad antiviral in vitro sobre SARS-CoV-2 y un posible efecto inmunomodulador y sinergismo con azitromicina. En vista de ello, se elaboró la Revisión Rápida No 11-2020 con el fin revisar la evidencia disponible sobre la efectividad y seguridad de la hidroxicloroquina y cloroquina en el tratamiento de la infección asintomática y casos leves de COVID-19. El presente documento corresponde a una actualización de la revisión previa. OBJETIVO: El objetivo de la revisión es identificar la evidencia disponible sobre la efectividad y seguridad de la hidroxicloroquina y cloroquina en el tratamiento de la infección asintomática y casos leves de COVID-19. METODOLOGÍA: La pregunta abordada en la revisión fue: En pacientes con infección confirmada por SARS-CoV-2, asintomáticos o con enfermedad leve, ¿el uso de hidroxicloroquina (con o sin azitromicina) o cloroquina (con o sin azitromicina) comparado con placebo o no uso, es eficaz y seguro? Se consideró incluir estudios controlados. Para ello, se actualizó la búsqueda sistemática en las bases de datos MEDLINE (vía PubMed), Biblioteca Cochrane, Registro de estudios COVID-19 de Cochrane, Google Scholar, OMS y OPS y medRxiv, desde el 26 de mayo de 2020 (última fecha de búsqueda de la Revisión Rápida No11-2020) hasta el 05 de junio de 2020. Según fuera aplicable, se evaluó el riesgo de sesgo y la calidad de la evidencia identificada. RESULTADOS: Se identificaron 6 estudios, un ensayo clínico aleatorizado y cinco estudios de cohorte, que evaluaron el uso de hidroxicloroquina, sola o combinada con azitromicina en comparación a su no administración, en el tratamiento de COVID-19. La población incluida correspondió a pacientes hospitalizados con casos leves y moderados de COVID-19. Sólo un estudio incluyó pacientes ambulatorios atendidos en el sector privado. El tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas hasta el inicio del tratamiento fue reportado en cuatro estudios y osciló entre 0 a 17 días. El ensayo clínico fue de bajo riesgo de sesgo para el desenlace negativización del RT-PCR para SARS-CoV-2 y alto riesgo de sesgo para el desenlace de mejoría de los síntomas y efectos adversos. El riesgo de sesgo fue variable entre los estudios de cohorte, desde riesgo crítico a riesgo serio. No se evidenció un efecto benéfico de la hidroxicloroquina sobre la conversión negativa del RT-PCR para SARS-CoV-2 (Certeza de la evidencia Baja), ni en la mejoría de los síntomas, no disminuyó la necesidad de ventilación mecánica invasiva o no invasiva y tampoco redujo la mortalidad (Certeza de la evidencia Muy Baja). El ingreso a UCI fue más frecuente en aquellos que recibieron hidroxicloroquina, aunque la certeza de la evidencia fue Muy baja. La administración de hidroxicloroquina se asoció con una mayor frecuencia de eventos adversos, en su mayoría gastrointestinales (calidad de evidencia Muy Baja). Existe mucha incertidumbre respecto a la magnitud del riesgo de hidroxicloroquina, sola o combinada con azitromicina, para el desarrollo de arritmias ventriculares o prolongación del intervalo QT en la población de interés. CONCLUSIONES: Hasta la fecha, existe mucha incertidumbre respecto a si hidroxicloroquina sola o combinada con azitromicina ofrece o no un beneficio clínico en el tratamiento de casos leves y moderados de COVID-19. Al momento, no hay evidencia que sustente el uso de hidroxicloroquina y cloroquina en casos de infección asintomática por SARS-CoV-2.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Chloroquine/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Hydroxychloroquine/therapeutic use , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
12.
Lima; Instituto Nacional de Salud; jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116139

ABSTRACT

ANTECEDENTES: Los coronavirus son una familia de virus causantes de enfermedades respiratorias, digestivas y del sistema nervioso en humanos y animales. A fines de 2019, se identificó en la provincia de Wuhan, China una cepa de coronavirus nunca antes encontrada en humanos, la cual recibió el nombre de SARS-CoV-2. La infección por SARS-CoV-2 se ha extendido a más de 212 países y fue declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, se ha reportado 220 749 casos y un total de 427 578 fallecidos. El uso de plasma convaleciente ha sido utilizado con éxito en el pasado para el control de enfermedades infecciosas, y su uso en pacientes con enfermedades infecciosas respiratorias como SARS e influenza severa, sugiere una reducción de mortalidad frente a placebo o ninguna terapia, siendo el efecto más pronunciado cuando se aplicó en forma precoz tras el inicio de síntomas. OBJETIVO: Describir la evidencia científica disponible sobre la eficacia y seguridad del uso de plasma convaleciente en pacientes con COVID-19. MÉTODO: Búsqueda electrónica de estudios publicados en idioma español o inglés en Medline (Pubmed), Biblioteca Cochrane, Google Scholar, base de datos de publicaciones sobre coronavirus de OMS y OPS, y medRxiv entre el 01 de diciembre de 2019 (mes donde se reportó los primeros casos de COVID-19 en China) hasta el 13 de junio de 2020. La calidad de los desenlaces fue evaluada mediante la metodología GRADE. RESULTADOS: Se identificó un ensayo clínico aleatorizado desarrollado en China y un estudio de cohortes con un grupo de control histórico emparejado mediante puntaje de propensión. Ambos estudios compararon desenlaces de eficacia y seguridad de la administración de plasma convaleciente, en comparación con tratamiento estándar en pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19 con cuadro clínico severo o condiciones que pusieran en riesgo su vida (ej. shock, falla multiorgánica o necesidad de ventilación mecánica). El ensayo clínico finalizó prematuramente por ausencia de casos debido a la contención de la pandemia en China, reclutando solo el 51.5% de la muestra prevista. Mejoría clínica: En comparación con terapia estándar, el tratamiento con plasma convaleciente redujo el tiempo hasta alcanzar mejoría clínica en pacientes con enfermedad severa (hazard ratio [HR]: 2,15; IC 95%: 1,07 a 4,32), sin diferencias en el grupo de pacientes con condiciones que pusieran en peligro la vida. No se observó diferencias en el porcentaje de pacientes que alcanzaron mejoría clínica a los 28 días para ninguno de los dos grupos. Mortalidad: Un ensayo clínico no observó diferencias significativas en el riesgo de muerte a los 28 días, entre pacientes tratados con plasma convaleciente o tratamiento estándar. Un estudio de cohortes observó una disminución del riesgo de muerte solo en pacientes no intubados tratados con plasma convaleciente (HR (log): -1,66; IC 95%: -3,0 a -0,06; p=0,015), sin diferencias en pacientes intubados. Alta hospitalaria: Un ensayo clínico no observó diferencias en el porcentaje de pacientes con alta hospitalaria a los 28 días entre los grupos tratados con plasma convaleciente o tratamiento estándar. Tasa de conversión de PCR viral: Un ensayo clínico observó que el plasma convaleciente incrementó significativamente la probabilidad de conversión negativa de PCR viral a las 72 horas, en comparación con un grupo control que recibió tratamiento estándar (OR: 11,39; IC 95%: 3,91 a 33,18). Requerimiento de oxigeno: Un estudio de cohortes observó que los pacientes tratados con plasma convaleciente tuvieron mayor probabilidad de disminuir la necesidad de requerimiento de oxígeno suplementario a los 14 días post-trasfusión, en comparación a un grupo control (OR: 0,86; IC 95%: 0,75 a 0,98). Eventos adversos: Solo un ensayo clínico reportó resultados sobre eventos adversos relacionados con la transfusión de plasma convaleciente. Dos pacientes (3.8%) presentaron este tipo de eventos, recuperándose completamente con medicación de soporte. CONCLUSIONES: El tratamiento con plasma convaleciente no incrementó el porcentaje de pacientes que alcanzaron mejoría clínica a los 28 días, en comparación con el tratamiento estándar. Sin embargo, en el subgrupo de pacientes menos graves, el tiempo para alcanzar mejoría clínica fue más corto. Asimismo, no se observó diferencias en la proporción de pacientes que lograron el alta hospitalaria a los 28 días. Los hallazgos de los estudios incluidos en la presente revisión, coinciden en no observar diferencias en la reducción de la mortalidad entre pacientes tratados con plasma convaleciente o tratamiento estándar. Sin embargo, un estudio observacional reportó una reducción significativa de la mortalidad en el subgrupo de pacientes no intubados (análisis no planificado). El uso de plasma convaleciente incrementó la proporción de pacientes con carga viral indetectable a las 72 horas y redujo la necesidad de oxígeno suplementario a los 14 días. Los eventos adversos relacionados con la transfusión de plasma convaleciente ocurrieron en un 3.8% de participantes (2/54) de un ensayo clínico, siendo estos eventos revertidos completamente mediante medicación. Los desenlaces evaluados fueron considerados como calidad de evidencia muy baja debido a presentar alto riesgo de sesgo, principalmente en relación a la falta de enmascaramiento, tamaño de muestra pequeño, tiempo de seguimiento corto, falta de potencia estadística para evaluar diferencias en algunos desenlaces, la heterogeneidad de las poblaciones de estudio, de la forma de administrar las intervenciones, y la probabilidad de factores de confusión residuales no debidamente ajustados.(AU)


Subject(s)
Pneumonia, Viral/drug therapy , Immunoglobulins/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
13.
Lima; Instituto Nacional de Salud; jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116144

ABSTRACT

ANTECEDENTES: La enfermedad por el coronavirus 2019 (COVID-19), causada por el coronavirus 2 del Síndrome respiratorio agudo grave ó SARS-CoV-2 fue inicialmente reportada en Wuhan, China en diciembre de 2019. Alrededor de un 15% de los infectados desarrollará neumonía severa requiriendo soporte de oxígeno y un 5% adicional progresará a un estado crítico con insuficiencia respiratoria aguda hipoxémica, síndrome de distrés respiratorio agudo y falla multiorgánica que requerirá soporte ventilatorio. Remdesivir es un fármaco con actividad antiviral in vitro e in vivo para virus ARN, entre ellos SARS-CoV-2. En base a los resultados preclínicos, se iniciaron varios ensayos clínicos y algunos resultados iniciales han sido reportados. A la fecha, ha recibido la autorización para uso de Emergencia en COVID-19 severo en países como Estados Unidos, Japón y Corea del Sur. El presente documento representa la actualización de una revisión previa, para identificar nueva evidencia disponible sobre la efectividad y seguridad de Remdesivir. OBJETIVO: El objetivo de la revisión es identificar la evidencia disponible sobre la efectividad y seguridad de Remdesivir en el tratamiento de COVID-19. METODOLOGÍA: La pregunta abordada en la revisión fue: En pacientes con infección confirmada por SARS-CoV-2, ¿el uso de Remdesivir es efectivo y seguro?. Se consideró incluir estudios controlados y revisiones sistemáticas de este tipo de estudios. Para ello, se actualizó la búsqueda sistemática en las bases de datos MEDLINE (vía PubMed), Biblioteca Cochrane, Registro de estudios COVID-19 de Cochrane, Google Scholar, OMS y OPS y medRxiv, desde el 23 de abril de 2020 (última fecha de búsqueda de la Revisión Rápida No07-2020) hasta el 03 de junio de 2020. Según fuera aplicable, se evaluó el riesgo de sesgo y la calidad de la evidencia identificada. RESULTADOS: Se identificaron 4 estudios, dos ensayos clínicos aleatorios compararon el uso de Remdesivir versus placebo, un ensayo clínico evaluó la administración de Remdesivir por 5 días frente a 10 días de tratamiento y una revisión sistemática que incluyó a estos 3 estudios. La población incluida correspondió a pacientes con COVID-19 severo. La mediana del tiempo transcurrido entre el inicio de los síntomas hasta el inicio del tratamiento o la randomización osciló entre 8 a 11 días. Los ensayos clínicos tuvieron riesgo de sesgo bajo a alto. La revisión sistemática fue calificada con certeza general Baja. No se observó un efecto benéfico de Remdesivir respecto a desenlaces de eficacia como mortalidad, duración de ventilación mecánica invasiva, duración del soporte de oxígeno ni duración de la hospitalización. Los resultados de dos estudios fueron divergentes respecto a la mejoría /recuperación clínica. Remdesivir no se asoció a un incremento de eventos adversos, eventos adversos grado 3 o 4. La frecuencia de eventos adversos serios fue menor el grupo que recibió Remdesivir. Un ensayo clínico no mostró diferencias entre administrar Remdesivir por 5 días versus 10 días, en los desenlaces de eficacia evaluados. CONCLUSIONES: No se evidenció un beneficio con el uso de Remdesivir en los desenlaces de mortalidad, duración de ventilación mecánica invasiva, duración del soporte de oxígeno ni duración de la hospitalización. Los resultados de dos estudios fueron divergentes respecto a la mejoría /recuperación clínica. Remdesivir no se asoció a un incremento de eventos adversos, eventos adversos grado 3 o 4. La frecuencia de eventos adversos serios fue menor el grupo que recibió Remdesivir. La certeza de la evidencia fue Baja a Moderada. Un ensayo clínico no mostró diferencias entre administrar Remdesivir por 5 días versus 10 días, en los desenlaces de eficacia evaluados.(AU)


Subject(s)
Antiviral Agents/therapeutic use , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
14.
Lima; Instituto Nacional de Salud; jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116148

ABSTRACT

ANTECEDENTES: Los coronavirus son una familia de virus causantes de enfermedades respiratorias, digestivas y del sistema nervioso en humanos y animales. A fines de 2019, se identificó en la provincia de Wuhan, China una cepa de coronavirus nunca antes encontrada en humanos, la cual recibió el nombre de SARS-CoV-2. La infección por SARS-CoV-2 se ha extendido a más de 212 países y fue declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, se ha reportado 251 338 casos y un total de 7 861 fallecidos. Un número creciente de investigaciones ha relacionado la obesidad con una mayor probabilidad de enfermar y morir por COVID-19. En nuestro país, un 60% de personas mayores de 15 años presentan sobrepeso u obesidad, por lo cual resulta necesario investigar el rol del exceso de peso como un factor pronóstico de riesgo independiente en pacientes con COVID-19. OBJETIVO: Describir la evidencia científica publicada respecto al exceso de peso como factor pronóstico en pacientes con COVID-19. MÉTODO: Búsqueda electrónica de estudios publicados en idioma español o inglés en Medline (vía PubMed), The Cochrane Library, medRxiv y Google Scholar entre el 01 de diciembre de 2019 (mes donde se reportó los primeros casos de COVID-19 en China) y el 19 de junio de 2020. RESULTADOS: Se incluyeron 18 estudios desarrollados en diferentes países de América (Brasil, Estados Unidos y México), Europa (Francia, Italia y Reino Unido) y Asia (China y Kuwait). La mayoría de estudios fueron desarrollados en contextos hospitalarios. Cuatro estudios sub-analizaron registros nacionales de pacientes hospitalizados y no hospitalizados. La cantidad de sujetos incluidos en los estudios varió grandemente entre 103 y 285 817 pacientes. CONCLUSIONES : La revisión incluyó 18 estudios procedentes de diferentes países de América, Asia y Europa. La población de los estudios fue heterogénea en cuanto al promedio de edad, personas del sexo masculino, comorbilidades y proporción de personas con sobrepeso y obesidad. Los hallazgos muestran un incremento significativo del riesgo de contraer COVID-19 y requerir hospitalización en personas con sobrepeso u obesidad, en comparación con personas con peso normal. En personas con sobrepeso, no se observó un incremento del riesgo para otros desenlaces relacionados con la progresión de la enfermedad, como progresión a enfermedad severa, necesidad de ventilación mecánica o admisión a UCI. En personas con obesidad, solo se observó una tendencia a un incremento del riesgo en aquellas ubicadas en las categorías de mayor severidad de la obesidad. La mortalidad por COVID-19 fue similar entre personas con sobrepeso y personas con peso normal. Los resultados en personas con obesidad no fueron consistentes, dos estudios observaron un riesgo significativamente más alto, mientras que en otros tres estudios no se observaron diferencias significativas. Cabe mencionar que aunque solo se incluyó estudios que evaluaran el riesgo del sobrepeso y obesidad sobre diferentes desenlaces pronósticos de COVID-19 utilizando modelos multivariados ajustados por factores de confusión, los ajustes del modelo variaron grandemente y en la mayoría de estudios no se tuvo en cuenta el tipo de tratamiento recibido por los pacientes.(AU)


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/etiology , Coronavirus Infections/etiology , Obesity/complications , Prognosis , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
15.
Lima; Instituto Nacional de Salud; jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116150

ABSTRACT

ANTECEDENTES: Los coronavirus son una familia de virus causantes de enfermedades respiratorias, digestivas y del sistema nervioso en humanos y animales. A fines de 2019, se identificó en la provincia de Wuhan, China una cepa de coronavirus nunca antes encontrada en humanos, la cual recibió el nombre de SARS-CoV-2. La infección por SARS-CoV-2 se ha extendido a más de 212 países y fue declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud. En nuestro país, se ha reportado 251 338 casos y un total de 7 861 fallecidos. Un número creciente de investigaciones muestran una alta prevalencia de hipertensión arterial entre los pacientes con COVID-19, lo que plantea interrogantes sobre la mayor susceptibilidad de estos pacientes, así como del papel de la hipertensión en la progresión y pronóstico de pacientes con COVID-19. OBJETIVO: Describir la evidencia científica publicada respecto a la hipertensión arterial como factor pronóstico en pacientes con COVID-19. MÉTODO: Búsqueda electrónica de estudios publicados en idioma español o inglés en Medline (vía PubMed), The Cochrane Library, medRxiv y Google Scholar entre el 01 de diciembre de 2019 (mes donde se reportó los primeros casos de COVID-19 en China) y el 21 de junio de 2020. RESULTADOS: Se incluyó una revisión sistemática con meta-análisis, cuyo objetivo fue investigar la asociación entre la hipertensión arterial y desenlaces pronósticos en pacientes con COVID-19. La revisión incluyó un total de 30 estudios con 6560 participantes. CONCLUSIONES: • Se identificó una revisión sistemática que evaluó diferentes desenlaces de pronóstico en pacientes con hipertensión y diagnóstico confirmado de COVID-19 con evidencia procedente de treinta estudios. Los hallazgos fueron consistentes en mostrar que los pacientes con hipertensión arterial tuvieron un riesgo entre dos a tres veces mayor de morir, desarrollar formas severas de COVID-19, observar una progresión de la enfermedad o ser admitidos en una Unidad de Cuidados Intensivos, en comparación con pacientes con presión arterial normal. La revisión sistemática fue considerada como nivel de confianza críticamente bajo. Asimismo, algunas limitaciones observadas en los estudios primarios incluidos en la revisión sistemática fueron: la utilización de un diseño retrospectivo en la mayoría de estudios, la utilización de diferentes definiciones de hipertensión arterial y la presencia de factores de confusión no ajustados, como el porcentaje de personas con hipertensión no controlada o los diferentes tipos de medicación antihipertensiva empleados. Asimismo, la mayoría de estudios fueron publicados en servidores de preimpresión, no siendo revisados por pares.


Subject(s)
Pneumonia, Viral/etiology , Coronavirus Infections/etiology , Hypertension/complications , Prognosis , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation
16.
Buenos Aires; s.n; 12 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116426

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2.(1) El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta este 01 de junio se han reportado más de 60.040.609 casos y la muerte de 370.657 personas. (2) El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.(3) La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. (3) En los casos con mal pronóstico, el paciente presenta un importante deterioro respiratorio en 4-8 días. Las imágenes radiológicas muestran generalmente neumonía focal o generalizada semejante al síndrome de distress respiratorio agudo. (3) La mayoría de los casos graves requieren ingreso hospitalario, siendo mayoritariamente casos primarios en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa media de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es cercana al 49%, siendo los valores más elevados en pacientes masculinos de más de 50 años con comorbilidades múltiples. (3) Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén no existiendo hasta el momento tratamiento farmacológico específico curativo. Recientemente se demostró que el remdesivir, un fármaco antiviral, ha demostrado inhibir la replicación viral del SARS-CoV-2 en células cultivadas, ratones y modelos de primates no humanos.(4) Se postula que el uso de remdesivir para el tratamiento de la COVID­19. TECNOLOGÍA: Remdesivir (GS-5734) es un profármaco análogo de la adenosina que compite preferentemente por el ATP viral y se incorpora como falso nucleósido a la nueva cadena del ARN viral.(1) Al incorporarse a las cadenas de ARN virales durante su replicación da como resultado la terminación prematura de la misma. La dosis de inicio recomendada es de 200 mg administrada de manera endovenosa el primer día, seguido de 100mg una vez al día durante 9 días. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de remdesivir para el tratamiento de la COVID­19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y políticas de cobertura de diferentes sistemas de salud. RESULTADOS: Se incluyeron una revisión sistemática con meta-análisis, tres ECAs, un estudio observacional, y nueve GPC sobre el tratamiento de pacientes con diagnóstico de COVID­19. CONCLUSIONES: Evidencia de baja calidad sugiere que el uso de remdesivir podría disminuir la mortalidad en pacientes con COVID-19, aunque la imprecisión de los resultados no permite formular conclusiones definitivas. Evidencia de moderada calidad sugiere que reduciría el tiempo a la mejoría clínica. Evidencia de moderada calidad no encontró diferencias entre una pauta de administración durante 10 versus 5 días al evaluar mortalidad y tasa de recuperación. El Instituto Nacional de los Estados Unidos y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios sugieren su utilización en pacientes con COVID-19 severa. El resto de las guías de práctica clínica, recomendaciones de las principales sociedades internacionales, organismos gubernamentales o consensos de expertos consultadas no recomiendan su utilización fuera de estudios de investigación a la espera de los resultados finales de múltiples ensayos clínicos aleatorizados que se encuentran en curso. No se encontraron estudios de costo-efectividad o de impacto presupuestario en Latinoamérica.


Subject(s)
Pneumonia, Viral/drug therapy , Adenosine/analogs & derivatives , Coronavirus Infections/drug therapy , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
17.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116497

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 15 de junio su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 7.800.000 casos y la muerte 430.000 personas. El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.(3) La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. En los casos con mal pronóstico, el paciente presenta un importante deterioro respiratorio en 4-8 días. Las imágenes radiológicas muestran generalmente neumonía focal o generalizada semejante al síndrome de distress respiratorio agudo. (3) La mayoría de los casos graves requieren ingreso hospitalario, siendo mayoritariamente casos primarios en pacientes de edad avanzada y con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa media de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es cercana al 49%, siendo los valores más elevados en pacientes masculinos de más de 50 años con comorbilidades múltiples. Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén no existiendo hasta el momento tratamiento farmacológico específico curativo. Debido a la evidencia que sugiere que el daño pulmonar agudo observado en la infección por SARS-CoV-2 estaría asociada a la activación de las células inmunes circulantes, incluyendo células T y las citoquinas que conducen a un síndrome de liberación de citoquinas (similar al síndrome de activación macrofágica y hemofagocítico) por lo que se plantea que el uso de corticoides sistémicos podría disminuir la mortalidad y/o necesidad de soporte ventilatorio invasivo. TECNOLOGÍA: Los glucocorticoides (GCS) son una familia de medicamentos antiinflamatorios e inmunomoduladores que se utilizan en el tratamiento de diversas patologías cuyo principal componente etiopatogénico es la inflamación. Dentro de los mecanismos de acción propuestos se encuentran: inhibición de citoquinas inflamatorias (IL-1 y IL-2), inhibición de la migración de leucocitaria, inhibición de la desgranulación de mastocitos, depleción linfocitaria (principalmente linfocitos T), incremento de citoquinas anti-inflamatorias (IL-10). Dentro de las alternativas para la administración sistémica se pueden mencionar a la hidrocortisona, dexametasona, betametasona, prednisona, prednisolona, metilprednisolona y deflazacort. Todos ellos difieren principalmente en el grado de actividad mineralocorticorticoide y vida media. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de corticoides sistémicos en COVID­19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron un ECA, una RS, dos estudios observacionales, un documento de evaluación de tecnología sanitaria, 12 guías de práctica clínica, recomendaciones de organismos gubernamentales o sociedades científicas acerca del uso de corticoides sistémicos en pacientes con diagnóstico de COVID­19. CONCLUSIONES: Evidencia de alta calidad proveniente de los resultados de un ensayo clínico aleatorizado aún no publicado sugiere que el uso de corticoides sistémicos se asocia a una disminución en el riesgo de mortalidad principalmente en pacientes con requerimientos de oxigeno suplementario o asistencia mecánica invasiva. Evidencia de muy baja calidad también sugiere que podría tener el mismo beneficio en aquellos pacientes con COVID-19 que presentan síndrome de distrés respiratorio agudo. Múltiples ensayos clínicos aleatorizados en pacientes con cuadros moderados o severos se encuentran en curso. Las guías de práctica clínica de diferentes sociedades internacionales y organismos gubernamentales que lo recomiendan indican su utilización para el tratamiento de pacientes con criterios de síndrome de distrés respiratorio agudo. Si bien no se encontraron estudios de costo-efectividad en Latinoamérica, el costo total del tratamiento al igual que su impacto presupuestario sería muy bajo.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Betamethasone/therapeutic use , Dexamethasone/therapeutic use , Hydrocortisone/therapeutic use , Methylprednisolone/therapeutic use , Prednisolone/therapeutic use , Prednisone/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
18.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116503

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La Enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 15 de junio su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 7.800.000 casos y la muerte 430.000 personas. El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible.2 La clínica varía entre cuadros: 1) leves y moderados (80%), con síntomas mínimos hasta neumonía leve; 2) graves (15%), con disnea, hipoxia o >50% de afectación pulmonar en las imágenes, y 3) críticos (5%), con insuficiencia respiratoria, shock o disfunción multiorgánica. Los factores de riesgo de enfermedad severa más importante son la edad avanzada y la presencia de con comorbilidades (diabetes, enfermedad crónica renal, hipertensión, enfermedad cardiaca y enfermedad pulmonar crónica). La tasa de letalidad de los pacientes ingresados a UTI es de alrededor de 50%-60%. Actualmente el tratamiento de la COVID­19 es sintomático y de sostén, no existiendo hasta el momento tratamiento específico curativo, aunque se encuentran en evaluación numerosos tratamientos como hidroxicloroquina (con o sin azitromicina), lopinavir/ritonavir, remdesivir, plasma de convalescientes, tocilizumab. Se postula el uso de ivermectina como tratamiento de pacientes con COVID-19. TECNOLOGÍA: La ivermectina es un antiparasitario, derivado de la fermentación del Streptomyces overmitilis, utilizado para el tratamiento de oncocercosis, estrongiloidiasis, filariasis y escabiosis. La dosis para el tratamiento de estas afecciones varía entre 150 mcg/Kg y 400 mcg/Kg vía oral por única vez, tomada en ayunas.5 Los eventos adversos oculares, aunque poco frecuentes y en general leves y transitorios, son particulares de esta droga, dentro de los que se incluyen sensación anormal en los ojos, edema papilar, uveítis anterior, conjuntivitis, queratitis, coreorretinitis y coroiditis. La ivermectina se encuentra aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para el tratamiento de parasitosis. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso de ivermectina para COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron un estudio observacional, un estudio in vitro y 13 recomendaciones de sociedades científicas o gubernamentales. CONCLUSIONES: Evidencia de muy baja calidad, proveniente de un estudio observacional publicado sin revisión por pares y con ciertos cuestionamientos metodológicos (ajuste incompleto y mortalidad inusualmente alta en el grupo control), sugiere que la ivermectina estaría asociada a una reducción considerable de la mortalidad en el subgrupo de pacientes con COVID-19 severo, definida como aquella que requiere oxígeno suplementario a altas concentraciones o asistencia ventilatoria invasiva o no invasiva. Ninguna de las guías o protocolos gubernamentales o de sociedades científicas mencionan o recomiendan el uso de ivermectina para COVID-19. Se encuentran al menos 24 estudios clínicos registrados que están investigando el uso de esta tecnología para esta indicación.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Ivermectin/therapeutic use , Coronavirus Infections/drug therapy , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
19.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116509

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro a COVID-19 como una pandemia. Desde ese momento hasta el 18 de Junio su circulación se ha reportado en 205 países reportándose más de 8.242.999 casos y la muerte de 445.535 personas. El período de incubación de la infección por 2019­nCoV es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen de persona a persona, siendo altamente transmisible. La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales.3 El departamento de medicina interna del Hospital de Brigham de la escuela de medicina de Harvard ha postulado una clasificación clínico-terapéutica de la enfermedad que divide el curso de la misma en diferentes etapas y a su vez identifica dos subconjuntos patológicos superpuestos pero diferentes entre sí, desencadenados el primero de ellos por el virus y el segundo por la respuesta del huésped al virus. TECNOLOGÍA: Según la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de la Argentina, los barbijos son productos de polipropileno (PP). La estructura textil producida por entrelazado de fibras y/o filamentos continuos consolidados por medios mecánicos, químicos, térmicos o sus combinaciones y según los gramos de entretejidos, se define su utilidad y tipo de barbijo. En salud se clasifican en tres tipos: -Clase I: de dos capas (uso de sala general) no resistentes a salpicaduras, descartables; -Clase II: de tres capas no resistente a salpicaduras; -Clase III: de tres o cuatro capas (tipo N95) descartables, fabricados con materiales que retienen partículas ultrafinas con un peso de 60 gr y son resistentes a salpicaduras OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad y recomendaciones de organismos de salud pública acerca de la utilización de barbijos y protectores faciales para la prevención y control del COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas y guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes sistemas de salud. RESULTADOS: Se incluyeron una RS, un ECA, dos estudios experimentales y siete recomendaciones de organismos internacionales, ministerios y sociedades científicas acerca de la utilización de barbijos y máscaras de protección facial en la población general en la pandemia por COVID-19. CONCLUSIONES: No se encontró evidencia directa sobre la efectividad del uso de barbijos caseros en la población general para la reducción de la transmisión de COVID-19, pero podría inferirse cierta eficacia basada en evidencia indirecta de baja calidad. Evidencia de baja calidad proveniente de metaanálisis de estudios observacionales sugiere que el uso de barbijos médicos o profesionales disminuiría la transmisión de COVID-19 en la población general. Evidencia indirecta de muy baja calidad sugiere que la utilización de protectores o escudos faciales en la población general reduciría la transmisión de infecciones respiratorias. Los centros europeos y estadounidense para el control y prevención de enfermedades, la Organización Mundial de la salud y el ministerio de salud de Argentina recomiendan la utilización de barbijos caseros en la comunidad como una medida adicional complementaria al distanciamiento social y al lavado de manos, que adquieren más importancia cuando se visitan espacios cerrados y concurridos como centros comerciales o el transporte público. Existe consenso en la recomendación de utilización de máscaras protectoras faciales dentro del equipo de protección personal del personal de salud, aunque esta intervención no es considerada en muchas de las recomendaciones para la población general. La OMS recomienda la utilización de máscaras protectoras faciales como una alternativa válida a los barbijos como medida adicional a las medidas de distanciamiento social recomendadas.


Subject(s)
Pneumonia, Viral/prevention & control , Coronavirus Infections/prevention & control , Masks/standards , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
20.
Buenos Aires; s.n; 16 jun. 2020.
Non-conventional in Spanish | LILACS (Americas), BRISA | ID: biblio-1116513

ABSTRACT

CONTEXTO CLÍNICO: La enfermedad por el Coronavirus 2019 (COVID­19, por su sigla en inglés Coronavirus Disease 2019) es una enfermedad respiratoria de humanos producida por un nuevo coronavirus identificado con la sigla SARS-CoV-2. El 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaro la infección por COVID-19 como una pandemia. Al 19 de junio de 2020 se han reportado 216 países afectados, 8.385.440 casos confirmados y 450.686 muertes. El período de incubación de la infección es de 2 a 14 días. La mayor parte de los contagios se producen persona a persona, siendo altamente transmisible. La clínica varía desde casos asintomáticos a cuadros febriles con tos y dificultad respiratoria, neumonía y distrés respiratorio. También puede acompañarse de alteraciones gastrointestinales. El departamento de medicina interna del Hospital de Brigham de la escuela de medicina de Harvard ha postulado una clasificación clínico-terapéutica de la enfermedad que divide el curso de la misma en diferentes etapas: Etapa I (leve), infección temprana: La etapa inicial ocurre en el momento de la inoculación y el establecimiento temprano de la enfermedad. Para la mayoría de las personas, esto implica un período de incubación asociado con síntomas leves y a menudo no específicos, como malestar general, fiebre y tos seca. Durante este período, el virus se multiplica y establece la residencia en el huésped, centrándose principalmente en el sistema respiratorio. En pacientes que pueden mantener el virus limitado a esta etapa de COVID-19, el pronóstico y la recuperación son excelentes. Etapa II compromiso pulmonar: En la segunda etapa de la enfermedad se establece el compromiso pulmonar, la multiplicación viral y la inflamación localizada en el pulmón es la norma. Los pacientes desarrollan una neumonía viral, con tos, fiebre y posiblemente hipoxia (definida como una PaO2/ FiO2<300 mmHg). Las imágenes (radiografía de tórax o tomografía computarizada) revelan infiltrados bilaterales u opacidades en vidrio esmerilado. Es en esta etapa que la mayoría de los pacientes con COVID-19 necesitarían ser hospitalizados para una observación y tratamiento cercanos. Etapa III (grave) de hiper-inflamación sistémica: Una minoría de pacientes pasará a la tercera y más grave etapa de la enfermedad, que se manifiesta como un síndrome de hiper-inflamación sistémica extrapulmonar. En esta etapa, los marcadores de inflamación sistémica parecen estar elevados. En general, el pronóstico y la recuperación de esta etapa crítica de la enfermedad es pobre, y el rápido reconocimiento y tratamiento podrían tener el mayor rendimiento. TECNOLOGÍA: El Dímero D es un producto de degradación de la fibrina y refleja la formación de coágulos sanguíneos y su posterior fibrinólisis.11 Es depurado por el riñón y, en menor medida, por el sistema retículo endotelial, siendo su vida media de 6 a 8 horas. Lo que se mide en un ensayo de Dímero D no es una molécula única, sino un conjunto heterogéneo de entidades liberadas por la plasmina de la fibrina y que contienen los dominios D adyacentes entrecruzados. El Dímero D tiene una sensibilidad muy alta para la enfermedad trombótica, pero su especificidad es menor ya que existen distintas condiciones fisiopatológicas en las cuales este marcador puede encontrarse elevado. Las causas más frecuentes que producen elevación del Dímero D en ausencia de enfermedad tromboembólica son, entre otras, la coagulopatía intravascular diseminada, la enfermedad renal, enfermedad hepática, hemorragia, infección, neoplasia, cirugías recientes, traumas, quemaduras, procesos inflamatorios, reabsorción de hematomas. A su vez, sus valores aumentan progresivamente con la edad. OBJETIVO: El objetivo del presente informe es evaluar la evidencia disponible acerca de la eficacia, seguridad, recomendaciones y aspectos relacionados a las políticas de cobertura del uso del Dímero D en COVID-19. MÉTODOS: Se realizó una búsqueda en las principales bases de datos bibliográficas, en buscadores genéricos de internet, y financiadores de salud. Se priorizó la inclusión de revisiones sistemáticas (RS), ensayos clínicos controlados aleatorizados (ECAs), evaluaciones de tecnologías sanitarias (ETS), evaluaciones económicas, guías de práctica clínica (GPC) y recomendaciones de diferentes organizaciones de salud. RESULTADOS: Se incluyeron dos RS, cuatro estudios observacionales, una ETS, ocho GPC o recomendaciones de sociedades científicas. No se encontró evidencia que permita establecer el beneficio clínico resultante del monitoreo de los niveles de dímero D en pacientes con infección por SarsCoV-2 como guía en la toma de decisiones terapéuticas que resulte en un cambio en desenlaces clínicos de importancia. CONCLUSIONES: Evidencia de moderada calidad sugiere que los niveles de Dímero D podrían ser un predictor independiente de mortalidad, progresión a enfermedad severa, enfermedad tromboembólica y de sangrado en pacientes con infección por SARS-CoV-2. No se encontró evidencia que permita establecer el beneficio clínico resultante del monitoreo de los niveles de dímero D en pacientes con infección por SarsCoV-2 como guía en la toma de decisiones terapéuticas que resulte en un cambio en desenlaces clínicos de importancia. La mayoría de guías de práctica clínica y recomendaciones relevadas, consideran al Dímero D como posible predictor de mortalidad y enfermedad severa, recomendando un monitoreo más estrecho en los pacientes con Dímero D elevado. Sin embargo, no hay consenso en todas las guías de práctica clínica y protocolos de manejo en recomendar que, en forma rutinaria, se les realice dosaje de Dímero D a todos los pacientes hospitalizados por COVID-19, ya que hay otros estudios de laboratorio disponibles (como tiempo de protrombina, tiempo de tromboplastina parcial activado y recuento de plaquetas). Asimismo, el aumento de Dímero D por sí solo, o en combinación con otros parámetros de laboratorio, no es suficiente para definir una conducta terapéutica.


Subject(s)
Humans , Pneumonia, Viral/drug therapy , Coronavirus Infections/drug therapy , Deoxyribonuclease (Pyrimidine Dimer)/therapeutic use , Betacoronavirus/drug effects , Technology Assessment, Biomedical , Health Evaluation , Cost-Benefit Analysis
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